
Los Ángeles. EE.UU. La mona Chita , (que en realidad es macho), la compañera de las aventuras de Tarzán, cumplió el martes 74 años al mejor estilo Hollywood, entre fotógrafos y discursos, pero sin la compañía del hombre que le dio la fama.
El chimpancé que protagonizó una docena de películas de Tarzán de la década de 1930 y 1940, lleva décadas retirada de la gran pantalla en su refugio de Palm Springs (California), donde residen numerosos jubilados de Hollywood.
Según el Libro Guinness de Récords, su longevidad la convierte en el chimpancé más viejo del mundo, una especie que suele vivir hasta los 40 años, pero que en cautiverio pueden llegar a los 60.
Junto a ella en esta celebración estuvo su nieto de 17 años, el chimpancé Jeeter.
También lo estuvo su amigo y cuidador Dan Westfall, quien aseguró que entre los pasatiempos favoritos de esta leyenda de la pantalla están "ver la tele y, por supuesto, hacerse el mono".
Sin embargo, su última aparición en pantalla fue en el año 1967 junto a Rex Harrison en Dr. Doolitle , mientras que su fiel compañero de correrías en las películas de Tarzán, el actor Johnny Weissmuller, falleció en el año1984.
Parte de las celebraciones de cumpleaños de Chita incluyen un homenaje que le ofrecerá el Festival Internacional de Cine de Comedia de Peñíscola (España), el primer galardón de su carrera, aunque su avanzada edad le impedirá hacer el viaje.
Sus excesos en Hollywood se han cobrado su precio en la larga vida de este simio, que acostumbraba a fumar puros y a beber cerveza, pero que ahora toma insulina a causa de la diabetes y mantiene una dieta de frutas frescas.
Como otras muchas estrellas jubiladas, Chita ha encontrado en los actos benéficos una salida a su carrera. En la actualidad su mansión acoge a los simios que han visto truncadas sus carreras.