"Es mi última presentación en Costa Rica y no sabés cuánto significa para mí. Talvez ya nunca sea lo mismo, talvez todo sea un sueño y nada más, pero quiero recordar esa noche como una de las más significativas en mi vida y espero que mi público también lo sienta así".
Así visualiza el cantante Mauricio Herrera, conocido en el ambiente artístico como Elvis, lo que será su última comunión con sus seguidores antes de partir, en una semana, para la gran aventura de su vida: convertirse en un verdadero entertainer justamente en la ciudad que lo vio nacer 25 años atrás: Los Ángeles, Estados Unidos.
Este viernes 19 de julio, a partir de las 7:00 p. m. y con la presentación de varios artistas invitados, Mauricio promete invocar al amor, los recuerdos, la alegría y la nostalgia en un recorrido por sus interpretaciones.
La actividad será conducida por el también cantante Raúl Villalta, gran amigo de Herrera. Para entrar en calor, el elenco de "El vacilón de las mañanas", que se transmite a diario por Radio Puntarenas, hará una presentación especial. Luego tocará el grupo musical Café Luna, y más tarde un trío y un mariachi servirán de ante telón para que Mauricio arranque su espectáculo. La discomóvil 95.1 se encargará de amenizar la actividad durante los descansos para aquellos que quieran maximizar sus energías y darse una buena bailada entre presentación y presentación.
Vuelo al norte
Si algo ha caracterizado siempre a Mauricio (o Elvis, como le quieran llamar) es que se trata de un joven de armas tomar.
Fue precoz como artista y como hombre, pues empezó a cantar profesionalmente a los 16 y se casó a los 17. Se independizó tres años después y, durante el último lustro se ha lanzado a la conquista del público nacional con su privilegiada voz, sus imitaciones exactas de Elvis y otras decenas de cantantes más y su extrovertida personalidad que destila "humor del fino", como dice él.
Después de presentar su show por años en diversos bares y restaurantes de San José, en giras a zonas rurales o en presentaciones privadas, a principios de este año una idea empezó a rondar con más y más fuerza en su cabeza: la de internacionalizarse.
Con la ciudadanía estadounidense y varios familiares en aquellas tierras a su favor, más el caudal de su talento, Mauricio hizo cálculos y tomó la decisión: "En julio me voy a vivir a Estados Unidos y me voy a convertir en una megaestrella". Lo segundo lo dice un poco en broma, pero no lo suficiente como para pensar que no está diciendo la verdad.
En un principio había negociado varias posibilidades en Miami, pero hace tres meses le surgió una mejor oportunidad laboral en un club de Riverside, en Los Ángeles, y decidió comenzar a abrir surcos por ahí.
Aficionado a cantar desde que tiene uso de razón, Elvis Presley lo influenció siendo un niño. Luego, ya siendo adolescente, sus características físicas se conjugaron con su voz para adaptar una parte del legendario cantante a su propio estilo. Pronto su espigada figura y su cabello inmaculadamente peinado con gel empezaron a hacerse familiares en el ambiente nocturno josefino.
Además de cantar y hacer todos los arreglos a las más de 700 canciones que contiene su repertorio, Mauricio asumió la conducción de su carrera artística desde un principio y afirma con orgullo que él es su propio representante.
Como empresario ha arriesgado y ha ganado: aún cuando muchos pensaban que era una locura, el año pasado se embarcó en la producción de su propio disco compacto sin el respaldo de ningún sello disquero. Meses después sacó a la venta El último beso , un compacto con 14 títulos y más de 25 canciones que él mismo vendió en sus presentaciones.
Su ímpetu lo ha llevado a ganarse un lugar en las publicaciones y los programas más populares del país. Sábado Feliz , de Canal 7 y que lo había invitado varias veces al programa, le ofreció la oportunidad de despedirse del público el pasado 6 de julio, igual que lo hizo Vivian Quesada en su espacio La Verdad , del Canal 42, dos días después.
Ahora lo único que espera antes de emprender uno de sus máximos retos es, insiste, que la última noche con su público sea "inolvidable". Allí, junto con él, estarán sus fans y también la constelación de estrellas que lo han acompañado todos estos años: Frank Sinatra, Sandro, Diego Verdaguer, Nino Bravo, Juan Bau, Camilo Sesto, Leo Dan, Sandro, Leonardo Favio, Juan Gabriel o Alejandro Fernández, U2, Queen, Bon Jovi, Ricky Martin, Marc Anthony y, por supuesto, el más grande y a quien interpreta con alma, vida y corazón: Elvis Presley.