NO SE DEJE ENGAÑAR... No todas las bellezas son inalcanzables. En el caso de las orquídeas, que juegan de niñas difíciles, el asunto se vuelve puro cuento porque cultivarlas no es tan complicado como su magnificencia lo hace parecer.
Tanto si usted disfruta de admirar su belleza cuando están en flor y ha invertido varios miles de colones en comprar una mata, o si ya ha asumido esto de las orquídeas como pasatiempo y tiene su colección, siempre es importante que aprenda lo básico de su cultivo.
Costa Rica es uno de los sitios privilegiados en lo que a variedad de orquídeas se refiere. De la infinidad de tipos y especies que hay en el mundo este rincón posee una gran mayoría.
Para nosotros resulta familiar verlas en forma silvestre, pegadas a los árboles, pero no por ello han dejado de sorprendernos y cautivarnos con sus vistosos atuendos. Desde las guarias hasta la gran variedad de híbridos que se han ido produciendo y que han dado origen a flores de las más curiosas formas y colores, lo cierto es que la afición por tener en casa orquídeas ha ido creciendo entre nosotros.
Sin embargo, no tenemos por qué aceptar como natural el llevar uno de estos seres a nuestra familia y no poder dominarlo, o bien no saber cómo cumplir sus necesidades y resignarnos a verlo morir.
Un curso sobre cultivo de orquídeas no es nada del otro mundo y, aunque usted no lo crea, en solo un fin de semana (unas 16 horas en total) es posible aprender lo básico para deshijar, resembrar, polinizar y hasta desarrollar cruces que nos den nuestros propios híbridos.
¿Suena a mucha rajonada? Pues no. La Organización para los Estudios Tropicales (OET) es un organismo internacional que viene trabajando en el campo de investigación y la enseñanza para la conservación de recursos naturales desde hace años, y tiene un curso como éste. Nosotros pudimos estar ahí y corroborar que funciona.
El aprovechamiento que se obtenga de esas horas de trabajo teórico-práctico dirigido por la ingeniera agrónoma Yolanda Chaverri, depende -como en todo- de usted. Habrá quienes vayan y sientan que salieron tal como entraron: sin saber ni papa de orquídeas.
Pero le aseguro que, si se pone las pilas y hace todas las prácticas, si lleva sus plantas para consultar y trabajar en ellas, si poliniza las flores como le indican, etcétera, etcétera, puede terminar el fin de semana sintiéndose un experto orquideólogo.
Bueno..., tampoco es para exagerar, pero tendrá las herramientas para comenzar a valerse por usted mismo cuando se enfrente a sus matas.
Dentro de las cosas que después del curso ya serán parte de sus mañas para tratar a esas niñas, están: los tipos de substrato que existen en el mercado y cómo crear o usar el que se adapte más a sus necesidades, en qué recipientes es conveniente sembrar cada una de las distintas variedades de orquídeas que usted puede llevar a su colección, las plagas más comunes que las afectan y cómo combatirlas, qué "comida" (fertilizantes) quieren, y la frecuencia con que debe aplicarse el abono.
Además de eso, aprenderá sobre el equipo necesario para manipularlas, el momento adecuado para dividir una planta y obtener nuevos hijos, y, sobre todo, ¡importantísimo!, cuáles son las condiciones ideales de luz, temperatura y riego para que sus orquídeas floreen -porque tenerlas y que no florezcan..., ¡qué aburrido!-.
El otro día me dijo un experimentado productor de orquídeas, del vivero Costa Brava, Carlos Roberto Bonilla, que las matas de orquídeas "son horrorosas" y que tenerlas ocupando espacio si no logramos que florezcan, no vale la pena.Tiene toda la razón, pero ya no hay problema: con este curso tendrá las armas para que estas chicas, que juegan de difíciles, hagan lo que lo que usted quiere: hasta darle flores más de una vez al año.