
Aunque no puede hablarse verdaderamente de un "sexto sentido", los animales poseen un espectro de percepción más desarrollado que el de los hombres.
Lo anterior explica que, en el caso del maremoto del 26 de diciembre, en Asia, muchos de ellos, como los elefantes, escaparan a la muerte señaló un grupo de científicos.
"Respecto a todo lo que es vibratorio, movimientos telúricos y ondas sonoras, los animales tienen aptitudes que nosotros no tenemos o que hemos dejado de tener para prever un acontecimiento anormal", explicó Hervé Fritz, reconocido especialista de medio ambiente y comportamiento animal del Centro Nacional francés de Investigaciones Científicas (CNRS).
"Podemos comprobar que, también, en nuestros pueblos, los perros y los gatos entran en pánico antes de que se produzca un sismo o una erupción volcánica", agregó el científico.
Señaló que los elefantes, que corrieron a refugiarse tierra adentro en Sri Lanka o en Tailandia, países gravemente afectados por el maremoto, tienen modos de comunicación infrasonoros. "Perciben señales de infrasonido inaudibles para el hombre y son capaces de comunicarse, entre ellos, a grandes distancias, varias decenas de kilómetros", indicó el científico.
Para el sismo de la semana pasada, hay dos hipótesis posibles: sintieron llegar el maremoto a través de la percepción de ondas transmitidas por este, o bien, gracias a un ruido que los hombres no perciben.
"Los elefantes tienen, con respecto a otros especies, una mayor facultad de asociación y una gran capacidad motora", añadió Fritz.
Muchas especies animales disponen de medios, específicos o genéricos, para defenderse de un peligro, incluso si ignoran la naturaleza del mismo.
Un ejemplo de ello son los murciélagos que utilizan una suerte de radar sonoro que les permite percibir el eco, sobre un obstáculo, del grito que ellos mismos han emitido.
De la misma manera, perciben los cambios de vibraciones que señalan un acontecimiento dramático en su ambiente.
Otro ejemplo son los conejos y otros animales que aprendieron a presentir los peligros con base a las vibraciones del suelo.
La etnóloga Anne-Claude Gauthier, directora del jardín zoológico de Vincennes, en París, rehusa también hablar de un "sexto sentido!".
No obstante, considera que con respecto a la especie humana, que utiliza la comunicación oral y la mímica, los animales han desarrollado más el olfato y la sensibilidad a los cambios de presión atmosférica gracias a receptores específicos, como es el caso de las palomas.
Las aves migratorias, al igual que las abejas, poseen receptores especializados para captar cualquier variación en el campo magnético.