CIUDAD DEL VATICANO (AFP) - El obispo emérito de San Pedro, en Paraguay, Fernando Armindo Lugo Méndez, fue suspendido "a divinis" de su cargo, por haberse presentado como candidato a las elecciones presidenciales que se celebrarán en 2008, anunció este jueves Radio Vaticano.
El decreto que le prohíbe ejercer su cargo fue firmado por el cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, y lleva fecha del 20 de enero, pero fue divulgado tan sólo este jueves por la emisora del Vaticano.
El cardenal Re lamentó que el religioso no haya tenido en cuenta las advertencias de la Santa Sede para que reconsiderara su decisión de dejar el estado clerical antes de lanzarse a la arena política.
Monseñor Lugo fue designado obispo en 1994 por Juan Pablo II y recientemente había presentado al Papa su "renuncia al ministerio eclesial" para "regresar a su condición de laico".
Lugo, de 55 años, ejercía como obispo de San Pedro, una de las regiones más pobres del país, donde, según un reciente sondeo, cuenta con un alto apoyo popular.
En efecto, monseñor Lugo resultó el favorito para ganar las elecciones presidenciales de 2008, según reportó una encuesta divulgada en diciembre por el matutino paraguayo ABC.
El prelado contaba con el 24,9% de las intenciones de voto, frente al 21,8% de Nicanor Duarte, el actual presidente, y 18,1% del líder opositor Lino Oviedo, preso desde hace más de 28 meses en una cárcel militar.
Según el decreto de suspensión del Vaticano, las autoridades de la Iglesia católica le prohíben a Lugo "la ejecución de todos los actos de potestad, orden, gobierno y ejercicio de todas las funciones y derechos del oficio episcopal".
Las mismas autoridades religiosas le reiteraron a Lugo que de todos modos "conserva su estado clerical", ya que la designación como obispo es considerado "un servicio que se acepta para toda la vida".
El cardenal Re recordó que la tarea del obispo es la de guiar a los fieles "siguiendo en todo y para todo la suprema ley de la Iglesia" y que debe obrar para "salvar almas y no para gobernar la comunidad política".
La suspensión es una medida severa que la jerarquía de la Iglesia ha aplicado en contadas ocasiones en la historia reciente.
Las leyes canónicas prohíben el ejercicio de toda actividad política al personal eclesiástico por lo que la suspensión de Lugo era esperada.
La decisión de presentarse como candidato a las elecciones en su país suscitó reacciones y críticas por parte de la jerarquía católica paraguaya y en particular, de la conferencia episcopal.
Lugo, que cuenta con el apoyo de sectores campesinos e indígenas, afirmó que "no se siente ni de derecha ni de izquierda, pero tampoco de centro" y que lo que quiere es inyectar a la política una buena "dosis de ética y moral".
No se trata de la primera vez que la Iglesia católica sanciona a un religioso latinoamericano por sus compromisos políticos.
En 1988 el religioso Jean-Bertrand Aristide, quien se convertiría en 1991 en presidente de Haití, fue suspendido por su actividad política.
© 2007 AFP