Colombia está que arde, pues en estos días celebra su festival de música vallenata, y en esta edición está dedicada a su escritor Gabriel García Márquez, mas el huésped de honor está ausente por una enfermedad familiar.
"Más que cualquier otro libro, lo que me abrió los ojos fue la música, los cantos vallenatos", dijo García Márquez, ganador del Nobel de Literatura de 1982 al hablar de su formación extraliteraria, en una entrevista concedida en 1997.
Cien años de soledad , su obra más conocida, la caracterizó como un vallenato de 350 páginas, cuando un periodista, en medio de las celebraciones del Nobel, le pidió que definiera su propio libro.
Esta música folclórica, en la que el acordeón es el rey, es la más popular de Colombia. Nació en una región cerca del Caribe, al pie de la sierra Nevada de Santa Marta, cuyo aislamiento hasta los años 30 permitió que crease una cultura autóctona y peculiar.
"En ese entonces, no había televisor, ni radio, ni periódicos, así que nos pusimos hacer canciones que empezaron a regarse como un bostezo, de boca en boca", señaló Rafael Escalona, uno de sus compositores más ilustres de este género, que en su versión moderna ha inmortalizado el también caribeño Carlos Vives.
El vallenato canta la tradición oral de estos pueblos aislados, donde los trovadores, andando por caminos de mulas con un acordeón, transmitían sintéticamente mensajes y acontecimientos ocurridos en otros lugares, dice Carlos Quintero, un hijo de esta tierra experto en vallenato.
El relato de las noticias ocurridas en otras regiones lo hacía el más famoso de estos juglares, un anciano trotamundos conocido como Francisco el Hombre, que, según cuenta García Márquez en ``Cien años'', era llamado así porque venció al diablo en un duelo de improvisación de cantos.
No solo escribe...
Pero aparte de recoger e inmortalizar las leyendas del vallenato, el novelista de 73 años es un gran cantante de esta música, con una voz profunda y grave, como la describe el maestro Escalona, su amigo desde hace mas de cuatro décadas.
Mas no solo escribe o canta, sino que también toca con destreza la caja, una especie de tambor, de origen africano, uno de tres instrumentos indispensables para este ritmo.
Los otros dos son la guacharaca, un instrumento indígena que se fabrica con un pedazo de cañabrava a la que se le hacen pequeñas ranuras y el acordeón, de origen europeo, lo que forma los instrumentos de tres etnias que se unen para este canto.
"Vengo pensando que si García Márquez no hubiera sido escritor, sería cantante de vallenatos", dice su amigo Juan Gossaín, uno de los periodistas más populares del país.
"No se hubiera ganado el Premio Nobel, pero se habría ganado con la voz que tiene el Festival Vallenato. No sé cuál de las dos cosas le hubiera gustado más. Creo que él tampoco sabe", agrega Gossaín.