¡Buenos días! No parece muy lógica la frase. Nos referimos a ese plural días . El DRAE advierte que en Argentina y Chile se utiliza este saludo en singular: ¡buen día! Pese a que esta última expresión parece más razonable, no creemos que llegue a desbancar al secular ¡buenos días! (También son buenas las tardes y las noches). Es posible que estos plurales porten la oculta y benévola intención de reforzar y prorrogar el sentido afectivo y cortés de quien saluda.
El vocablo día no se ha limitado a formar parte del saludo tradicional de las mañanas, más bien ha cumplido un papel protagónico en un gran número de dichos y expresiones. Por ejemplo, la indefinición de la frase cualquier día (o un día de estos ) se refleja con frecuencia en promesas que no piensan cumplirse o en la actitud de no comprometerse demasiado con una fecha fija. El día menos pensado (o el mejor día ) añade, a su vez, un cierto matiz de imprevisión, de momento inesperado, dentro de un tono de amenaza o advertencia.
Que algo ocurra todo el santo día no representa nada religioso ni festivo; más bien implica cansancio y aburrimiento con un cierto barniz de reproche: El niño ha estado llorando todo el santo día . Si deseamos alabar a alguien por su buen aspecto físico, a pesar de los años, recurrimos con frecuencia a un elogioso no pasa un día por usted ... Y al llegar a la cumbre del cansancio, ante un trabajo largo y pesado, solemos anunciar el fin de la jornada con la expresión mañana será otro día ...
La convicción de que nuestro paso por esta vida es un rápido viaje, nos lleva a la resignación de frases como ¡ para cuatro días que uno va a vivir... !