Madrid, 2 feb (EFE).- El filme "El último tren", del realizador uruguayo Diego Arzuaga, recibió hoy el Goya a la Mejor Película de Habla Hispana, que concede la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.
La película de Arzuaga competía con "El crimen del padre Amaro", del mexicano Carlos Carrera, "Nada", del cubano Juan Carlos Cremata; y "Un día de suerte", de la argentina Sandra Gugliotta.
Con "El último tren", Arzuaga quiso contar un cuento sencillo, lineal y clásico, que propone un viaje a la utopía de la mano de tres ancianos encarnados por los actores argentinos Federico Luppi, Héctor Alterio y Pepe Soriano.
"El último tren", ya premiada en 2002 en los Festivales de Montreal y Valladolid, es la elegida para representar a Uruguay en los Oscar.
Este filme transcurre a lo largo de dos días y arranca con el robo de una vieja locomotora destinada a ser vendida en Hollywood y que es robada por tres ancianos de la Asociación Amigos del Riel dispuestos a cualquier cosa con tal de que no se expolie ese tren, que es ya patrimonio nacional.
Arzuaga, nacido en Montevideo en 1966, comenzó su carrera profesional en el mundo de la publicidad, en el que logró premios en importantes festivales de cine publicitario como los de Cannes, Londres y Nueva York.
En noviembre de 1988 fue votado en Buenos Aires por sus colegas y agencias como el Mejor Director de Publicidad de los cuatro años anteriores.
El premiado con el Goya a la Mejor Película de Habla Hispana ha trabajado también como productor, guionista, director de fotografía y director de cine.
En la década de los 80, Arzuaga codirigió y produjo dos cortometrajes que fueron muy bien recibidos por la crítica: "La fruta en el fondo del tazón" (1985) y "Los últimos vermicellis" (1987), una fábula futurista sobre un mundo en el que se persigue a los gordos y en el que los protagonistas forman parte de una organización clandestina de obesos.
Con ese corto fue premiado en los festivales de La Habana (Premio Caracol a Mejor Ficción en Video), Bogotá (Premio a Mejor Ficción en Video y a Mejor Actor) y Paraguay (Premio a Mejor Ficción en Video, Mejor Guión y Mejor Fotografía).
En 1995 fue director de fotografía del cortometraje "El hombre de Walter", de Carlos Ameglio, premiado en el Festival de Chicago (1997), y un año después fundó la productora Taxi Films, con la que realizó su primer largometraje, "Otario".
Se trataba de una historia policiaca ambientada en Buenos Aires y Montevideo, protagonizada por Laura Schneider, Ricardo Couto y Júver Salcedo, que se estrenó en 1997 en el Festival de Cine de San Sebastián.
En 2000 produjo el filme de Marcelo Piñeyro "Plata quemada", que también ganó el Premio Goya a la Mejor Película Extranjera de Habla Hispana. EFE
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