El 9 de julio de 1935, la Banda Naval de los Estados Unidos tocó por primera vez la
El concierto se realizó de 9 a 10:30 de la noche y fue el segundo del verano de ese año. Como era la costumbre, asistió el cuerpo diplomático latinoamericano radicado en Washington.
Aprovechando la ocasión y la noche veraniega, diplomáticos y amantes de la música se encontraron en la Unión para escuchar música de los países asociados.
Bajo la batuta de Charles Benter, quien desde una década atrás había elevado y popularizado el nivel de la banda, el conjunto ofreció un programa con composiciones de Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú, Uruguay, Venezuela y Costa Rica.
Además de la música de banda, el programa incluyó solistas y música de cámara. Completaron el programa dos solos de corneta, dos dúos de marimba, un cuarteto para arpa, vibráfono y dos marimbas, y canciones interpretadas por la renombrada soprano mexicana Angelita Loyo.
El público de la Unión Panamericana no era el único que disfrutaba los conciertos que ofrecía la institución. Uno de los objetivos del proyecto era promover el entendimiento cultural mediante la apreciación musical. Además de los conciertos en Washington, la Unión patrocinaba giras de músicos y compositores estadounidenses por Latinoamérica.
El mayor interés era que los compositores, tanto estadounidenses como latinoamericanos, crearan un estilo musical que los distinguiese de la producción europea.
Los conciertos realizados en Washington y Latinoamérica se transmitían por radio, y el estreno de la
La National Broadcasting Company (NBC) era la encargada de enviar por onda corta los conciertos a América Latina. Otras estaciones los transmitían en los Estados Unidos. Así, Alejandro Monestel pudo escuchar la
Manger continuó: “Este trabajo constituirá una importante contribución a la música de las Repúblicas Americanas”.
El encargo de los aires típicos no sólo se debió a la sugerencia de González Zeledón. Música de Monestel se emitía ya en varios programas radiofónicos desde la década de 1920. La carta del 17 de setiembre menciona que, el 11 de ese mes, se transmitió en vivo la pieza
Correspondencia entre Monestel y la Radio Corporation of America (RCA), la NBC, la Unión Panamericana y la Fleisher Music Collection (Biblioteca de Filadelfia), revela que
Después del estreno, la banda tocó la
La
El entusiasmo por la pieza hizo que Monestel recibiera cartas de elogio. El señor Manuel Segura le escribió el 30 de noviembre de 1935 y le contó que había escuchado la
Segura prosigue: “Sus instrumentos saltan y juegan con deliciosa maestría' ¡Qué bien rememoran las músicas viejas de nuestro solar, el espíritu franco de nuestros abuelos, la algarabía de nuestra ex-plaza central, alrededor de la cual los venteros acompañaban los toques con q’ el cuartel principal daba la hora, tamborileando sobre el mostrador con sus metros!”.
Otra crónica, firmada por JFR, describe la pieza como “un conjunto de escenas musicales autóctonas de nuestro país” y agrega: “Monestel ha reunido artísticamente una serie de motivos criollos –sencillos e ingenuos– correspondientes a una época ya pasada, para ofrecernos algo netamente vernáculo, mediante una composición profunda en interés musical”.
La Banda de Conciertos de Cartago hizo una grabación en vivo de la
Las bandas de concierto del país programan música de compositores nacionales con cierta regularidad. Con su labor, continúan forjando la memoria musical de las ciudades, memoria que incluye la obra de los compositores nacionales de antaño y de ahora y que merece más atención.