Muchas veces tendemos a creer que los valores eternos se han desterrado del futbol profesional. Sin embargo, la fotografía de portada de La Nación el pasado lunes –el rostro a lágrima viva del jugador Douglas Sequeira, del Deportivo Saprissa– nos demuestra que aún hay coraje y hombría en nuestro alicaído balompié.
La reacción de Douglas ante la derrota y eliminación de su equipo a manos del Club Sport Herediano sirve para demostrar lo contrario y para renovar la esperanza.
Por un lado, tenemos la imagen de un verdadero capitán, de un referente, del hombre y del símbolo. Por el otro, la dimensión de un deporte lleno de humanidad, lo cual lo hace trascendental. Una vez más, se demuestra que, a veces, toda una vida puede transcurrir en cuestión de 90 minutos.
Tras observar el rostro en primer plano del legendario “Esqueleto” con el alma en la mano –primero a la distancia y desde las gradas, y luego eternizado por el clic de un fotógrafo– , quienes amamos el deporte nos sentirnos honrados con la actitud digna de un futbolista de reconocida trayectoria profesional, a quien ofrecemos nuestro tributo de admiración y respeto. ¡Gracias, Douglas Sequeira, por su hombría de bien!
Los vientos decembrinos y las frías mañanas nos obligan a ver un poco más reposadamente las telerrevistas matutinas, y hemos notado que existe un abuso del término “experto” para referirse a cualquier entrevistado.
En tiempos del abuelo se hablaba de “oficio” o se le llamaba a la persona por lo que hacía o a lo que dedicaba: tendero, zapatero, ebanista, mueblero, decorador... Ahora, por ejemplo, hay un experto en regalos creativos, un experto en decoración para Navidad, un experto en cocina. ¿Por qué no denominan a sus invitados como lo que son: propietarios de un negocio, bachilleres, licenciados, zapateros, chocolateros? La experticia en algo la da la experiencia, la cual en muchos casos se podría poner en duda. Entonces, “experto” se vuelve un apelativo muy subjetivo.
Jerry ‘reloaded’: Con una figura mucho más estilizada, un remozamiento total de la faja de tiros (llámese, dentadura) y un extreme makeover en el vestuario, el jefe de información de Repretel, Jerry Alfaro, se prepara para entrarle a este 2013 hecho un cromito. A ver si estos topos hacemos lo mismo, pero... ¡cómo cuesta!
El alboroto del lunes pasado, en el cine Magaly, estuvo explosivo con la función solo para mujeres de la película Magic Mike (2012), que retrata la vida de un par de jóvenes que se ganan la vida con el hábito del estríper. La actividad la organizó el programa Premiere (canal 9) y el éxito fue total. Desde el vestíbulo, todo era femenino, excluido el administrador del cine.
Con la película, el vocerío mujeril y las luces fotográficas de los celulares se imponían a la oscuridad de la sala: el actor Channing Tatum aparecía desnudo en pantalla. ¡Upa! El cine era un revoloteo de gritos. Era una diversión más parecida a la del Año Nuevo que a la de Navidad, con la que se oía “¡papito!”, “¡rico!”, y demás sinónimos.
Al terminar la cinta, con el ambiente recalentado, apareció el grupo Factor X en vivo, y aquello fue Troya. Los gritos femeninos eran más fuertes que sus propios ecos y hasta famosas como Thelma Darkins se fueron al frente a menearse con los equis. Al final, el lamento femenino se dio a coro porque los muchachos del grupo no se habían quitado los pantalones, tal y como lo mencionaron Evelyn Ugalde del programa Punto y Coma , de canal 15, y su prima Rebeca Ugalde, de la revista Estilo Ejecutivo , de La República .
Lo que no pudo pasar inadvertido a los ojos de este topo pipiriciego fue que, en un momento, las cámaras de la televisión se voltearon hacia el único hombre en la platea del Magaly: el crítico de cine Wílliam Venegas. Él estuvo como zorro en gallinero, y no quiso soltar prenda sobre su evaluación de la calidad de la película ni sobre qué le parecía el espectáculo. Más bien, él pedía a sus entrevistadores que le preguntaran a la dama que lo acompañaba. Con una clara nostalgia, el crítico aceptó en un momento que se sentía en el Magaly como en aquellos idos tiempos del Center City, del Bimbambún. Cuando alguien le preguntó si se sentía incómodo, solo contestó: “¡Para que vea lo tolerantes que somos los críticos de cine!”
La antigua Chica Quéjese, Gabriela Chaves, ahora será la Chica Turismo pues, a partir de enero, tendrá un espacio en canal 9 dedicado a recorrer el país y mostrar sus bellezas. Seguro que cuando visite algunos recónditos lares, más de uno le pedirá el rotulito para empezar la quejadera, más en vísperas de la contienda electoral. Ya tendrá que explicar que lo suyo ahora es la paseadera, y no la quejadera.
Glenda Peraza publicó un comentario en Facebook que no hizo más que acumular likes y más likes . Reproducimos el texto, con revisión de estilo, de esta señora auténtica y valiente:
“No acepto que la belleza natural no sea valorada. Confieso que también caigo en la trampa de compararme con todo lo que levanta las cirugías estéticas y deseo muchas veces que no se me mueva ni un pelo. Pero mi realidad es otra: sí se me mueve todo, se me caen los senos, ya tengo varias canas, mi cuello se está arrugando, tengo celulitis. Sí soy vanidosa y tengo mis truquitos, como toda mujer. Pero no me voy a seguir permitiendo comparar (a otras mujeres) ni compararme (a mí misma) con los cuerpos hechos por cirujanos. No porque esté en contra de aquellas que se dan una “echadita de mano”, pero sí estoy en contra de compararnos. Lo único que tenemos valioso las mujeres y los hombres es lo que no se ve y, de hecho, no nos pertenece. Ojalá que todas las mujeres no permitamos más ser comparadas ni comparar, y que luzcamos con orgullo lo que traen, poco a poco, los maravillosos años. HE DICHO, CASO CERRADO.