Cuando apareció en televisión interpretando el papel de una muchacha de la zona sur en la serie El barrio, probablemente a muchos se les hizo conocido su rostro. Y es que, a pesar de tener solo 31 años, ha pasado 14 en el mundo de la actuación, desde cuando era alumna del Conservatorio Castella.
Para Grettel Cedeño el teatro es una pasión, algo que le gusta y que sabe hacer, y, como ella dice, algo que la mantiene viva.
Esta josefina, delgada, trigueña y de pelo largo, que es parte del elenco de La importancia de llamarse Ernesto, (obra que se presenta en el Teatro de la Aduana), nos contó sobre su vida en el teatro, y otras cosas...
-¿Cómo empezaste en el teatro?
-Empecé desde que estaba en el colegio, en el Conservatorio Castella. Allí hicimos montajes en el Antiguo Teatro Carpa, que quedaba por el Morazán.
-¿En qué obras has participado?
-Lo primero que hice fue En casa de herrero, cuchillo de palo, con Marcelo Gaete. Luego, en La Nona, de Lucho Barahona, hice de Marta, la "prosti". También estuve con Alfredo Catania, en el Teatro Carpa, y con él fui de gira a Nueva York y a México. Después de ese viaje como que me establecí más y me empezó a salir más trabajo. En fin, he trabajado con María Bonilla, Luis Carlos Vásquez, Remberto Chaves, Claudia Barrionuevo...
-¿Siempre supiste que serías actriz?
-Bueno, de hecho, mis hermanas y yo éramos como tímidas cuando estábamos pequeñas. Cuando yo empecé a actuar me daba miedo; es como tirarse a un hueco, a la nada, es arriesgarse, pero en la vida hay que hacerlo.
-¿Cómo entraste a trabajar en El barrio?
-No tenían quién interpretara el personaje de Kattia. Me llamaron a una entrevista, hablé con Óscar (Castillo, director de la serie) y a él le pareció bien.
-¿Quién es Kattia?
-Es una chica de Santa María de Dota que vino a San José a estudiar. Decidió hacerse aeromoza para viajar y ver otra gente, otra cultura. Le gusta la música, escribir, es sensible.
"Estuvo dos meses fuera de la serie; ahora vuelve a entrar: va a vivir con Miriam y su trabajo será como productora en una agencia de publicidad".
-¿Ya habías tenido experiencia frente a las cámaras?
-Sí, en 1992 trabajé con la RAI (televisión italiana) en una película llamada Moscasieca. Yo tenía un papel secundario. Allí actuaba la española Aitana Sánchez.
-¿De qué trata?
-La historia se desarrolla en un hotel donde hay un asesinato. Yo soy parte de los que trabajan allí. Se grabó durante ocho meses en Turrialba y Limón; aprendí mucho.
"También trabajé en la película Somos ángeles, que se filmó aquí, pero en la parte de producción. Además había hecho comerciales de televisión y trabajé en la serie Las fisgonas de Paso Ancho, de Samuel Rovinsky, de la cual se filmaron como cuatro capítulos".
-A veces, en la televisión se critica que los actores parecen de teatro..
-Sí, pero Óscar ha tratado de mejorar y nivelar la actuación. De hecho, me parece que los actores de El barrio son bastante buenos.
-¿Qué se necesita para ser actriz?
-Ser actriz se siente por dentro, y yo creo que se trae, es cuestión de saber si te gusta o no. Es igual de sacrificado que otra profesión, con sus dificultades, horarios anormales y mucha disciplina.
-¿Qué te gusta más: la televisión o el teatro?
-La televisión me gusta mucho, tiene la ventaja de que en una noche lo ve a uno mucho más gente que en una temporada de teatro. Sin embargo, la comunicación que se tiene con el público en el teatro es especial, es una magia que sólo se da allí.
-¿La gente te reconoce en la calle?
-Sí, sobre todo después de haber empezado en El barrio. Es vacilón porque las personas confunden la serie con la realidad; a veces, por ejemplo, me monto en un taxi y el chofer me empieza a preguntar cosas de Kattia... Pero es bonito saber que lo reconocen a uno.
-¿Cómo ves la situación actual del teatro?
-Cuando yo empecé en esto, hace 14 años, había un auge maravilloso y luego se cayó porque no había oferta. Todas las obras eran iguales. Ahora se está saliendo de eso, y la gente vuelve a ir al teatro. Hay que pensar en el nivel de propuesta. Aquí hay recursos y talento.
Muy personal
Un sueño: hacer cine.
Planes : salir del país a buscar experiencias.
Le gusta: leer, el mar, bucear, cocinar.
No le gusta: la envidia, la hipocresía.
Situación acongojante: un mal de risa en una obra.
Novio: Blas Dotte, uruguayo, director creativo en Publicidad Garnier (fueron compañeros en el colegio).