Roma, 23 feb (EFE).- El ex primer socialista Bettino Craxi, fallecido en el exilio en Túnez tras huir de la Justicia que lo acusaba de corrupción, cuenta con una estatua que fue inaugurada hoy en la localidad de Aulla (norte), en el primer monumento público que se le dedica en Italia.
La escultura, de tamaño natural, ha sido colocada en la plaza que lleva el nombre del político por decisión del alcalde, Lucio Barani, tras una votación que obtuvo un apoyo mayoritario entre los miembros del equipo municipal.
El monumento ha sido costeado por la federación local del Nuevo PSI, la escisión del Partido socialista que ahora apoya a Berlusconi y que lidera Bobbo Craxi, hijo del fallecido ex primer ministro.
En la inauguración del monumento estuvo presente hoy el propio Bobbo Craxi, además de otros familiares y allegados del líder socialista fallecido en enero de 2000 en su exilio voluntario de Hammamet a los 65 años de edad.
En una breve intervención, el hijo de Craxi aseguro que su padre había desempeñado "un papel esencial para la construcción europea y con el diálogo con los países de Oriente Medio", tras haber expresado sus reservas sobre la actual política exterior del actual Ejecutivo.
La obra ha sido realizada en mármol blanco procedente de las vecinas canteras de Carrara, y en ella el líder socialista está representado de pie, con una copia del diario socialista "Avanti" en una mano y un clavel en la otra.
En la base del monumento figura la misma inscripción que adorna la tumba de Craxi en Hammamet: "Mi libertad equivale a mi vida".
El alcalde explicó hoy que en un principio la intención era la de asegurar la obra contra actos vandálicos por un valor de 50.000 euros, pero que finalmente no se había encontrado ninguna aseguradora dispuesta a ello.
En 1999 una delegación municipal local había visitado a Craxi en su exilio tunecino para nombrarle ciudadano honorario de Aulla.
El político italiano se había refugiado en el país magrebí huyendo del vendaval anticorrupción de Tangentopoli que sacudió Italia en la década de los 90 y que le convirtió en su víctima más señalada, con dos condenas a un total de 10 años de prisión.
En 1992, Craxi fue acusado junto a otras personas de diversos delitos, entre ellos por falsedad en escrituras contables, financiación ilegal de partidos políticos y corrupción, por lo que dos años después se trasladó al país norteafricano y fue condenado en rebeldía por la Justicia italiana. EFE
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