Expuesto como pocos a la palestra pública por su condición de ministro de Seguridad, Rogelio Ramos Martínez ha debido lidiar durante los últimos 20 años no solo con el subibaja de su inestable peso, sino también con el hecho de que todo el país se entere -por las fotos o tomas de televisión- de su problema de salud.A pesar de que reconoce haber estado inmerso en el destructivo ciclo de ganar y perder peso, Ramos asegura haber ganado su última batalla contra los malos hábitos alimentarios, la que emprendió hace más de un año y que hoy lo tiene en un rango normal de peso para un hombre de su edad y contextura.Hará dos o tres años (no precisa) había tenido la última pérdida "exitosa", pues en dos meses bajó 50 libras de un tirón. Luego, como suele ocurrir en estos casos, no solo aumentó lo perdido, sino que ganó mucho más, como fue evidente, por ejemplo, durante el secuestro de la Embajada de Chile (julio del 2004). Fue inevitable observar, en medio de aquella crisis, la forma dificultosa en que, a esas alturas, se movía el obeso ministro. Hoy Ramos es otra persona. No solo en lo físico, sino también en lo emocional, pues asegura que finalmente descubrió el "secreto" que le permite mantenerse en forma sin sacrificios.Es el "secreto" que propios y extraños le han pedido durante todos estos meses, con la habitual pregunta de quienes andan en la onda de adelgazar: "¡¿Qué está haciendo?!"."Nada especial", dice sin inmutarse. "Lo que siempre se ha dicho que hay que hacer y que es lo único que sirve: aprender a comer".El funcionario cuenta que, cansado de los vaivenes en su peso (además, muy peligrosos para su salud) empezó a documentarse por su propia cuenta sobre los postulados básicos de la nutrición y eso es lo que aplica."Mi problema siempre fue buscar el peso meta, llegar a él y asumir que todo podía seguir como antes. Ahora aprendí no solo a llegar, sino a mantenerlo. Es una actitud de predisposición mental, ya no pienso ni siquiera en atracones de comida. Como lo que quiero, pero en las porciones adecuadas y no necesito más. Con el ejercicio no tengo problema porque siempre me ha gustado... especialmente el ciclismo", cuenta con satisfacción. Aunque nadie puede decir si Rogelio Ramos ganó la guerra contra la obesidad, es un hecho que, por ahora, está ganando esta batalla.