Sao Paulo, 12 feb (EFE).- Brasil, el país de la samba, se convertirá en vísperas del carnaval en la tierra del rock con el desembarco casi simultáneo de las bandas Rolling Stones y U2 para tres multitudinarios conciertos en Río de Janeiro y Sao Paulo.
Las dos populares bandas se presentarán en las mayores ciudades de Brasil como parte de sus millonarias giras mundiales "A bigger bang", en el caso de los Rolling Stones, y "Vértigo", de U2, que han causado verdadero furor entre los seguidores de ambos en el país.
El próximo sábado, una semana antes de que los brasileños se sumerjan en la catarsis colectiva del carnaval, las arenas de la turística playa de Copacabana, en Río de Janeiro, serán escenario del concierto gratuito de Mick Jagger y su grupo, que debe entrar para la historia.
La alcaldía de Río de Janeiro, que ha corrido con parte de los gastos del concierto, calcula que Copacabana será tomada por unos dos millones de personas, todo un récord para la gira de los Stones, que en 1995 y 1998 ya habían actuado en el país.
Una multitud así sólo se reúne en las arenas Copacabana la noche del 31 de diciembre para recibir el Año Nuevo con un espectáculo de música, luces y fuegos artificiales.
Dos días después del baño de multitudes de los Rolling Stones, el carismático Bono Vox y su banda U2, flamantes ganadores de cinco Premios Grammy, se presentarán en el estadio Morumbí de Sao Paulo, y repetirán la dosis la noche siguiente, con una previsión de 73.000 asistentes a cada concierto.
Pese a que los precios para ver a U2 en Sao Paulo varían de 90 a 175 dólares, las entradas fueron agotadas en apenas siete horas por una multitud que comenzó a hacer fila frente a las taquillas con 36 horas de anticipación para asegurarse el boleto.
U2 estuvo en Brasil en 1998 y en el 2000 grabó un programa de televisión en las calles de Río, pero el entusiasmo despertado por la gira "Vértigo" ha superado todas las expectativas.
"Tenemos la seguridad de que será un evento bellísimo, que va a marcar época en la historia del mundo del espectáculo en Brasil", dijo Alexandre Accioly, socio de Accioly Entretenimento, una de las empresas organizadoras del espectáculo de U2.
Es tal la expectación con los dos conciertos que la aerolínea Varig lanzó una promoción en el puente aéreo Río-Sao Paulo para los días 17 al 22 de febrero, con el fin de que los seguidores de los Rolling Stones y de U2 alcancen a estar en ambas presentaciones.
Los Rolling Stones se presentarán en dos escenarios montados sobre la arena, comunicados entre si por una banda transportadora similar a las usadas en los aeropuertos, con el fin de que el grupo pueda llegar lo más cerca posible de la multitud.
Para garantizar que canciones legendarias como "Jumping Jack flash" y "Satisfaction" lleguen bien a los oídos de los dos millones de devotos de la banda, la organización instalará 16 torres que llevarán un sonido puro por varias cuadras (manzanas) a la redonda, así como pantallas gigantes en diversos puntos.
Para U2 se montará en el estadio Morumbí una pasarela elíptica con efectos de luces y movimientos que permitirá a Bono Vox "flotar" sobre el público mientras canta sus clásicos y éxitos más recientes, como los del premiado álbum "How to dismantle an atomic bomb".
Que se sepa ninguna de las dos bandas hizo pedidos extravagantes para sus presentaciones en Brasil, con excepción de las habituales de seguridad, que en el caso de los Rolling Stones incluye la protección de 10 guardaespaldas australianos y 20 brasileños.
En Río de Janeiro el control de la multitud estará a cargo de 10.000 policías, mientras que en Sao Paulo unos 750 vigilantes particulares y destacamentos de las policías Militar y Civil mantendrán el orden.
Y tras los últimos acordes de las guitarras rockeras el escenario musical brasileño volverá a ser ocupado por las baterías de las escuelas de samba, que tres días después darán rienda a suelta al carnaval a lo largo y ancho del país. EFE
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