UNIRSE... O MORIR, solo esto les queda a las poblaciones nómadas en el primitivo Egipto, antes de los faraones y de las pirámides. Solo si se unen podrán enfrentarse a un tirano criminal como lo es Memnon. Solo así, tal y como lo vemos en una película hilvanada a pura acción: El rey Escorpión, dirigida por Chuck Russell.
De esa manera, cuando las tribus superan sus rencores, dispuestas a pelear por su sobrevivencia, aparece un hombre cuyo destino lo llama a olvidar su origen mercenario: él es uno de los llamados "akkadianos" porque son asesinos a sueldo. Se trata de Mathayus. Con Mathayus, el ánimo de los nómadas se revitaliza.
Para vencer a Memnon, Mathayus debe ir a Gomorra y enfrentarse también a la hechicera Cassandra, sobre cuyos augurios se sostiene la crueldad del rey déspota. La aventura será intensa para Mathayus, tan excitante como la belleza de Cassandra, a quien rapta para cambiar el futuro de la historia de sus pueblos.
Así, en ese Egipto mítico, tenemos una aventura igualmente mítica, que se adentra en los estilos de un clásico del cine como Conan, el bárbaro (1982, de John Milius). Por supuesto, El rey Escorpión no tiene la misma calidad, ni lo pretende. Más bien, esta película es la consecuencia del éxito de otras dos: La momia (1999) y su secuela La momia regresa (2001), ambas dirigidas por Stephen Sommers.
Lo que hace El rey Escorpión es aprovechar un personaje secundario de la secuela y volverlo protagonista, mientras regresa la historia miles de años atrás. Es lo que, en Hollywood, llaman un spin-off. Así, volvemos al origen escorpiónico del personaje que encarna Dwayne Johnson, más conocido como "The Rock" (La Roca) en la lucha libre de los Estados Unidos.
Dwayne Johnson no es -exactamente- un buen actor, pero tiene carisma para hacer creíble su personaje de Mathayus (futuro rey Escorpión). Cuenta con la compañía de Kelly Hu (como Cassandra), de Michael Clarke Duncan (como Balthazar) y de Steven Brand (como el malo de Memnon). Ellos aparecen entre músculos, espadas y brujerías.
Lo que sí podemos garantizar es que se trata de un filme entretenido, pese a su argumento lineal, y que resulta espectacular con sus héroes forzudos, con sus creativas peleas y con sus hermosas guerreras, cuyas bellezas son de pasarela y cuyos bríos resultan feministas. Tal vez al malo de la película le falta más pinta de malo, pero es lo de menos.
Les aseguramos que se pasa un buen rato en el cine y que le perdonamos a la cinta sus pifias. Para esto último, la película cuenta con nuestra gustosa complicidad.