Los dragones se han apoderado del mundo. Si usted no lo cree, allí hay una película para demostrárselo, donde los dragones han hundido a la Tierra en un final caótico. Se trata del filme El reinado del fuego, que llega dirigido por Rob Bowman, realizador al que conocemos mejor por sus trabajos televisuales de Los expedientes X y por la película que llevó esa serie al cine en 1998.
Como una plaga bíblica de langostas, los dragones salen de la leyenda en una época futura (sucede en el 2020) para arrasar el mundo con fuego en el aliento, con sus grandes alas y con su apetito voraz. Habían sobrevivido miles de miles de años bajo tierra en Londres: ¿cómo? La película nunca lo explica (pero no será lo único que no explique, por lo que el relato se llena de incongruencias).
El hombre -incluso- ha hecho uso de armamentos nucleares, pero no ha podido vencerlos, porque los dragones se alimentan con las cenizas. Es el fin de los tiempos, y los pocos humanos sobrevivientes se mantienen en refugios, en el subsuelo. Luego se descubre que se trata solo de un dragón macho, que los restantes son hembras y que matando al macho se corta el ciclo reproductivo (muerto el dragón, acabado el fuego).
Eso se descubre después de la aniquilación nuclear (¡vaya!), y lo hacen tres héroes: Quinn (el actor Christian Bale), Van Zan (Matthew McConaughey) y la impecable Alex (la actriz polaca Izabella Scorupco). Ellos, solitos, van a lograr el triunfo humano después de años de lucha apocalíptica. ¡Lo harán con flechas!
En fin: se trata de una película de acción espectacular, algo intensa y con solventes efectos especiales (imaginación visual), que funciona bien como disfrutable aventura si le perdonamos las malas actuaciones (por parejo) y todos los cabos sueltos del relato (parece un vestido deshilachado). No hay duda: los dragones han tenido mejores cintas.