
Cuando fue excluido del plantel nacional que viajó al preolímpico de Canadá, en mayo pasado, José Torres sacó pecho y se agigantó en la adversidad.
Se prometió a sí mismo no bajar la guardia y reencontrarse con el futbol que lo distinguió en las selecciones menores como una de las apariciones más auspiciosas del balompié tico en la defensa.
Cuatro meses después se tomó el desquite. Apareció en la alineación titular del Saprissa y ahí está, con credencial de protagonista.
"Desde el momento en que quedé fuera de la Selección Sub-23, me dije que trabajaría el doble para volver a ser tomado en cuenta. Paso a paso puse las cosas en claro; mi primera meta era salir del banco de suplentes y ser titular en Saprissa."
Se toma un respiro y de inmediato añade:
"Sé que la fila es larga, pero ahora estoy de primero. Reconozco que meterme entre Mauricio Wright y Víctor Cordero me favoreció porque ambos cumplían una sanción. No obstante, he trabajado fuerte para asegurarme el cupo", apunta con la misma seguridad con que desarma a un delantero rival en el área morada.
Autocrítica
Torres no se llama a engaño y aún está insatisfecho.
"Soy muy crítico conmigo mismo y aún no estoy conforme con lo que he logrado. Cada día quiero más. Me obsesiona pulir los detalles del juego o el entrenamiento, principalmente lo relativo a la intuición para prever la acción del rival, adelantarme, salir jugando", menciona el defensor.
A este José Torres, camino a la madurez, pocas cosas lo inmutan; de ahí que evaluó su participación en el último clásico ante Alajuelense como un peldaño más en este presente halagüeño.
"Siempre miro a mis rivales con el mismo respeto, independientemente de donde sean y de los colores que porten en sus uniformes. Dormí tranquilo antes del compromiso y le cumplí al técnico", relata.
Conseguida la titularidad en Saprissa, Torres quiere seguir sumando y, por ello, ahora apunta a la Selección.
"Para todo jugador de futbol, vestir y defender los colores de Costa Rica no deja de ser un sueño susceptible de convertirse en realidad. Yo me incluyo entre esos soñadores, pero tengo muy claro que en la almohada no se forjan esos deseos".
Así está hoy José Torres. Trabajando y soñando. ¿Hasta dónde llegará?