Picasso, uno de los artistas más importantes del siglo XX, tiene desde hace varios días una gran exposición que explica de forma exhaustiva sus primeros e intensos años cuando el arte del gran pintor malagueño era figurativo.
La exposición Los Primeros Años de Picasso (1892-1906) comenzó el 30 de marzo y concluirá el 27 de julio en la Galería Nacional de Arte, el museo más importante de Washington, desde donde pasará al Museo de Bellas Artes de Boston.
La muestra "es la más completa jamás realizada" sobre las primeras obras del artista, dijo Jeffrey Wise, encargado de la exposición en la Galería Nacional de Arte de Washington.
Los primeros quince años de trabajo de Picasso no son presentados como un prólogo de su obra posterior, sino como un complejo período de aprendizaje y lucha por dominar las técnicas artísticas y por encontrar un modo personal de expresión.
Las raíces del pintor
La exposición intenta explicar las tempranas raíces del trabajo de Pablo Ruiz Picasso (1881-1973), definido como "el artista más influyente del siglo XX" por el director de la Galería Nacional, Earl Powell.
La muestra incluye 182 pinturas, dibujos y esculturas.
En su trayectoria -desde pequeñas obras realizadas en La Coruña, primeros bosquejos y dibujos con tinta o carboncillo, hasta los tempranos escarceos con el cubismo-la exposición recorre de forma extensa el continuo aprendizaje de Picasso a través de una de las épocas más fecundas de la pintura contemporánea.
Los famosos periodos azul y rosa son una parte importante de la exhibición, que incluye por supuesto algunos de los cuadros más famosos de esas épocas, como La vida y La familia de saltimbanquis.
Picasso mostró en sus primeras obras numerosos personajes despreciados por la sociedad, como saltimbanquis nómadas, bailarinas de cabaré, prostitutas o mujeres que beben en bares, lo que refleja "la solidaridad y comprensión del artista" por ellos, explicó Wise.
París era a finales del siglo XIX y principios del XX el imán que atraía a todos los artistas con ambiciones, com Van Gogh, Cézanne, Saurat, Matisse o Gauguin.
Picasso también sintió esa atracción y viajó por primera vez a la capital francesa en 1900, para volver otras dos veces antes de asentarse definitivamente en 1904.