El saber que una película tiene un alto contenido erótico y se llame algo así como Ojos bien cerrados no garantiza que vaya a recaudar millones. Pero si a esa misma película se le agregan nombres como los de Tom Cruise; Nicole Kidman y Stanley Kubrick, no se necesita poner nada mas.
Llenar una sala de cine, solamente con una buena historia, hoy en día, es casi imposible. Y las estrellas de cine, lo saben muy bien. Por eso imponen todo tipo de pretensiones. Peor todavía: se los conceden.
Entre el común denominador de las exigencias, es casi imperativo que cualquier actor demande su propio peinador ($65000, unos ¢19 millones ), entrenador personal ($34000, unos ¢10 millones ), servicios exclusivos de un nutricionista ($20000, unos ¢6 millones), camerino privado con dormitorio y sala de estar ($26000, cerca de ¢8 millones). a eso hay que unir además el guardaespaldas ($40000, unos ¢18 millones ), chofer con limosina ($157000, alrededor de ¢47 millones), asistente de vestuario ($60.000, más o menos ¢18 millones ), además de un asistente personal ($38.000, ¢11 millones ) para la filmación de una película. Si se suma todo eso son millones de millones.
Y quienes son todavía mas famosos, siguen subiendo los costos, especialmente cuando se necesita movilizar todo un gimnasio privado ($10000, más o menos ¢30 millones ) para grandes como Bruce Willis o Sylverster Stallone.
¿Un clásico ejemplo? Cuando filmó Coming To America, Eddie Murphy le había pasado al estudio de cine, boletas por $5000 (¢15 millones) semanales que gastó en limosinas además de una suma igual en extras semanales. Como no es él quien paga...cuando fue a buscar un premio a Londres por la venta del video de Beverly Hills Cop le regaló a sus compañeros relojes Rolex y Paramount Pictures tuvo que pagarlos.
Las reglas del juego también permiten que lassuperstars impongan otro tipo de cláusulas de poder en los contratos. Como aprobar quien será el director, aceptar o corregir el guión, seleccionar el orden de los nombres en los títulos, horario máximo de filmación diaria, derechos para usar un doble en escenas de desnudo y hasta el tan famoso Final Cut o corte final, donde el artista tiene el lujo de aprobar o no la edición final de una película.
Ceder o no ceder
Pero los reclamos suelen salirse de las reglas usuales en mas de una oportunidad. Jim Carrey quiso imponer una vez por contrato, que el estudio le pagara el mantenimiento de su iguana (incluyendo un chef privado) por la módica suma de $1.250 por semana). Resultado: No lo logró y se lo negaron.
En ese sentido, los grandes estudios conservan todavía cierta autoridad.
Como cuando John Travolta quiso imponer que filmaran la nueva película The Shipping News cerca de su casa, cuando en realidad la historia original transcurre en Newfoundland, ganó el estudio y ahora el protagonista será Billy Bob Thornton.
La peor guerra de exigencias de John Travolta surgió tal vez contra Roman Polanski con la filmación en París de The Double. Para hacerla, Travolta impuso un jet privado y el traslado previo de un remolque de $200.000 (¢58 millones) antes de que comenzara la filmación. Se lo concedieron. Quería trabajar un máximo de doce horas por día, incluyendo las que pasaba en su camerino estudiando la letra. Se lo concedieron. Pero el límite llegó cuando se atrevió a dirigir al director. Intentó reemplazar a Polanski, ofreciendo pagar de su bolsillo el sueldo de $3.25 millones (¢941 millones) al director. Peor todavía: La película quedó en la nada...
Del otro lado del contrato, los estudios de cine también imponen una cuota propia. Es una obligación para los actores presentarse en los estrenos y realizar reportajes internacionales. Muchas veces se especifica bien claro los días que deberán brindar para la publicidad de una película, incluyendo en ciertos casos, un número determinado de entrevistas periodísticas.
Los grandes mandan
La idea es muy sencilla. Por un lado las productoras de Hollywood se quejan que no pueden recaudar lo suficiente con los sueldos millonarios de las superestrellas, pero al mismo tiempo no pueden recaudar lo suficiente si no tienen aquellas superestrellas que cobran sueldos millonarios...
Tal vez por eso, Jack Nicholson se da el lujo de exigir que se filme cuando no juega su equipo preferido de basquetbol, Los Angeles Lakers.
Estrenando dos películas en el mismo año (Notting Hill con Hugh Grant y Novia fugitiva con Richard Gere) Julia Roberts admite abiertamente: "Lo que nos están pagando en el cine es ridículo y creo que todos lo sabemos. Pero se volvió un mecanismo en el que uno se ve obligado a participar. Las cifras de los presupuestos de las películas son enormes de por sí. No hay razón para no cobrar lo que están dispuestos a pagarme".
Harrison Ford, en cambio, pertenece al bando de quienes no piensan bajar los sueldos. "Particularmente, a mí no me interesa hacer el mismo trabajo por menos dinero, para otras personas. En cierta forma y como tantos otros, Tom Cruise piensa igual. Dice: "Yo cobro lo que me pagan y el día que no lo valga, no me van a pagar un centavo mas. Así es como funciona este negocio, créeme. Y uno sabe las reglas del juego: Cuando no valgas la pena, no te van a pagar." Así es el poder de las estrellas.
Ranking de artistas
Partiendo de lo que cobran y las exigencias que imponen así se ordenan los actores actualmente:
1 Tom Hanks
2 Jim Carrey
3 Leonardo DiCaprio
4 Robin Williams
5 Meg Ryan
6 Mel Gibson
7 Adam Sandler
8 Eddie Murphy
9 Cameron Diaz
10 Julia Roberts