
“Soy una mujer morena, de 42 años. Hace aproximadamente dos años, iba caminando por la calle y de frente venía un joven moreno, de apariencia humilde, que al pasar junto a mí exclamó: ‘¡Ay, mi chocolatito!’, lo que me causó mucha gracia. Desde entonces y hasta hoy, quedé muy sorprendida por aquel halago tan original”.
“Tengo más de 50 años y, hace unos días, un hombre me dijo: ‘¡Con razón sus hijas son tan lindas!’. Es uno de los piropos más bellos que me han dicho; lo que más me agradó es que iba dirigido también a mis hijas. Le doy gracias al hombre que supo decir algo tan lindo”.
“El piropo más original me lo dijo un compañero de Informática de la universidad en una tarde de estudio. Me envió un mensaje de texto que decía: ‘Por usted, yo bajo mi Firewall, inhabilito el Defender, cierro el antivirus y me lo juego todo con ese attachment’. Me pareció demasiado ingenioso y divertido”.
“¡Ahora sí los mató a todos...! Me gritó un hombre mientras iba caminando. No pude evitar reírme y aún me causa mucha gracia cuando lo recuerdo”.
“Mi hermana Miriam es muy guapa y tiene unos ojos verdiazules que una vez motivaron este piropo: ‘Por ti lucho, gatica’, se lo dijo un muchacho cuando ella iba caminando.
“Estaba con mi prometida viendo un apartamento. Ella, al verlo, le dijo al dueño: ‘don Rogelio, ¡qué belleza de lugar!’. Él le respondió: ‘Mi distinguida señora, lo único que yo he hecho es el estuche para la joya’”.