
Rodrigo Calvo C. Redactor de La Nación
Tras la serie de atentados perpetrados en territorio estadounidense, demostrando la permeabilidad del sistema de seguridad, la protección de la Olimpiada de Atlanta se transformó en el tema que más preocupa tanto a los organizadores como a la administración del presidente Bill Clinton.
Para evitar una tragedia al estilo del "Setiembre Negro", cuando murieron 11 deportistas israelíes en los Juegos de Munich 1972 (véase nota aparte), el Congreso autorizó un presupuesto de $14,4 millones (¢2.900 millones) a través del Departamento de Defensa, para dotar a las Fuerzas Armadas de los elementos necesarios para la seguridad.
Al mejor estilo de las películas más exageradas de Hollywood, el sistema en la calificada "capital del crimen en Estados Unidos" estará dotado de videocámaras infrarrojas, microcámaras, detectores de metales fijos y portátiles, robots que desarman bombas, camiones blindados...
Las credenciales de acceso para atletas, entrenadores, dirigentes, periodistas y personal de la organización contarán con un microchip para evitar las falsificaciones.
En las zonas de alto riesgo, como la Villa Olímpica, se incorporarán máquinas que reconocen huellas digitales para abrir puertas, dentro de la multimillonaria operación de seguridad en la que participarán decenas de miles de agentes.
La Borg-Wagner Security Corporation es la empresa encargada de la seguridad, que estará conectada permanentemente con la Oficina Federal de Investigaciones (FBI). Los equipos ultrasofisticados fueron entregados por distintas empresas, a cambio de ser patrocinadores oficiales de los Juegos.
Muy peligrosa
¡Y por qué se tomaron tantas medidas de seguridad? La razón es sencilla: Atlanta es la más violenta entre las 100 ciudades más grandes de Estados Unidos, en delitos como asesinatos, violaciones, robos y asaltos a mano armada, según una encuesta privada que así la acredita por segundo año consecutivo.
El sondeo dado a conocer la semana anterior, basado en las estadísticas criminales del FBI para 1994, determinó que el número de crímenes violentos en Atlanta por cada 100.000 habitantes es alrededor de cuatro veces el promedio nacional.
Sin embargo, el número de asesinatos y otros delitos se redujo allí en 1995 (de 191 a 184), en comparación al 94 y a los niveles a que se llegó a fines del decenio de 1980.
Más de 10.000 atletas de 197 países y centenares de miles de turistas, permanecerán --del 19 de julio al 4 de agosto-- en zonas pequeñas de alta criminalidad, en la parte baja de la ciudad, que hasta sus propios residentes consideran como poco seguras, especialmente de noche. Pero las autoridades policiales aseguran que Atlanta logrará al final limpiar su mala imagen.
* Fuentes: Agencia Reuter y revista El Gráfico (Argentina).