Jerusalén, 28 ene (EFE).- El partido Shinui (Cambio), liderado por el periodista Yosef Lapid, caracterizado principalmente por sus posturas anticlericales, es el gran ganador de las elecciones generales celebradas hoy martes.
Esa agrupación se ha confirmado hoy como la tercera fuerza política al conseguir 15 escaños, nueve más que en las últimas elecciones parlamentarias, según las primeras estimaciones hechas a pie de urna.
Tras conocer los últimos resultados Lapid, eufórico, declaró ante sus seguidores que el electorado le "ha concedido una oportunidad histórica para cambiar el rostro de Israel" y reiteró su rechazo a unirse a una coalición de gobierno que incluya a partidos ultra-ortodoxos.
"Desempeñaremos un papel importante en dar forma al próximo Gobierno de Israel ya que el público ha declarado con claridad que quiere un Israel diferente", dijo Lapid.
El número de votos cosechados por el partido Shinui lo convierte en el principal contrincante del partido Shas de los sefardíes, que ha visto su poder reducido de 17 a 12 escaños, en su rivalidad para convertirse en agrupación bisagra.
"Lucharemos contra la imposición religiosa, alistaremos en el Ejército a todos los judíos (en alusión a los ortodoxos que no sirven en el Ejército) y lucharemos contra la corrupción", declaró Lapid.
Su principal mensaje electoral -el fin de los privilegios de los judíos ultra-ortodoxos- le ha valido el apoyo de muchos votantes de la clase media israelí.
El líder de esa agrupación felicitó a Sharón por la victoria y le exhortó a la creación de un coalición de gobierno laica, algo de lo que el primer ministro no es demasiado partidario.
Por su parte, el líder del Likud, a pesar de su triunfo y reelección como primer ministro, se enfrenta a una difícil situación.
Forzado a formar un gobierno de unidad nacional, para conseguir mayoría en un Parlamento de 120 diputados, no podrá contar con el Partido Laborista, tal y como desearía.
El líder laborista, Amram Mitzna ha repetido a lo largo de su campaña electoral que no participará en un Gobierno con Sharón, y que prefiere formar parte de la oposición. EFE
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