El francés Claude Vorilhon se declaró como máximo representante de la secta, aunque prefiere ser llamado "Rael" o "Santidad", según lo aseguró el jueves en una visita que realizó a Brasil para promover allí la construcción de una clínica de la empresa Clonaid, que se dedicaría a clonar millonarios del mundo a un costo de $200.000 por "unidad".
En una rueda de prensa en Porto Alegre, afirmó que la clínica daría una gran contribución científica y social a Brasil, y generaría divisas a ese país.
Al hombre parece no preocuparle el hecho de que existe en Brasil una Ley de Bioseguridad que prohíbe la práctica de clonación. "No tengo miedo de nada", retó, tras afirmar que las leyes deben cuestionarse.
En este sentido, le propuso a Brigitte Boisselier, presidente de Clonaid, que desarrolle una tecnología capaz de sustituir los vientres humanos para que los clones puedan ser gestados en máquinas. Aseguró que un vientre artificial permitiría superar las barreras legales.
"Nuestro proyecto más nuevo son las barrigas artificiales", afirmó sin dar más detalles.
Valores opuestos
Respecto a la Iglesia Católica, mayoritaria en Brasil y opuesta a la clonación, Vorilhon fue enfático. "Si el Papa está contra la clonación, el pontífice de los raelianos está a favor", afirmó.
El francés, de 56 años de edad, fue criticado porque a última hora canceló una charla en la sede de la Asamblea Legislativa del estado de Río Grande do Sul.
"Rael nada más habla para un público de por lo menos 500 personas", argumentó su portavoz, David Uzal, al cancelar el discurso sobre clonación, al que asistieron solo 50 personas.
Para calmar al enojado público, Boisseler fue llamada para improvisar un discurso. La propietaria de Clonaid habló de las supuestas experiencias en su laboratorio y reiteró que su empresa ha creado cinco clones.
Como en otras ocasiones, no mostró pruebas de estas experiencias, aunque presentó la foto de un bebé en una incubadora y aseguró que se trata de un reciente clon nacido en Japón.
Vorilhon, quien era periodista, afirma que los seres humanos fueron creados genéticamente hace 25.000 años por extraterrestres con los que a menudo se estaría comunicando.
Su secta científico religiosa, con sede en Canadá, tiene 60.000 adeptos en 84 países del mundo, y cada uno paga una cuota anual mínima de $100 dólares (unos ¢389.000).
Durante la gira a Brasil, el francés también promocionó su libro El mensaje dado por los extraterrestres , en el que cuenta como, el 13 de diciembre de 1973, cuando iba a su trabajo, un impulso lo indujo a trasladarse al cráter de un viejo volcán en Francia donde dice haber sido contactado por un visitante de otro planeta.