Hoy en toda América se recuerda que hace 508 años Cristóbal Colón se topó con lo que entonces era un nuevo continente. A partir de ese momento la vida giró bruscamente para los verdaderos americanos: millones de indígenas que padecieron la pérdida de su cultura y la implantación de lo ajeno.
Aunque la conquista y colonización se han llevado en innumerables ocasiones a las pantallas de cine, por primera vez llega al público nacional un filme que cuenta las cosas desde el lado menos difundido: el de los indígenas.
La película La otra conquista , del director Salvador Carrasco, vuelve a poner en el tapete el tema, valiéndose de la destrucción del imperio azteca a manos españolas, para simbolizar un panorama más amplio de lucha que ya acumula más de cinco siglos.
Simbólico guerrero
El filme mezcla la ficción con la realidad al valerse de un solo personaje para retratar todo el mundo que los indígenas vivieron tras la conquista europea de América.
Topiltzin (Damián Delgado) es un hacedor de códices aztecas e hijo natural de Moctezuma que, después de sobrevivir a la matanza del Templo Mayor, es capturado para su "conversión", la cual es encomendada a Fray Diego de la Coruña (José Carlos Rodríguez).
Aunque el azteca deberá cambiar su nombre por el de Tomás, la lucha por preservar sus orígenes se mantiene durante toda su vida, pese a la lucha del religioso por disuadirlo.
Para el crítico de cine William Venegas, la película tiene el valor de rescatar una versión no contada. "Es un aporte importante como memoria histórica para esclarecer nuestra identidad americana, buen cine latinoamericano, reflexivo y seductor".
Aparte de su valor social, Venegas también señala que el filme combina el plano documental con el de ficción narrativa. "Es creativa en su búsqueda estética, además de manejar una inteligente estructura del relato en dos partes: la conquista salvaje y el mestizaje".
Muy cercana
Aunque el filme se desarrolla en territorio mexicano, la situación es ejemplarizante de lo que ocurrió a lo largo de toda América, y el caso tico no es la excepción.
Según Pedro González, indígena boruca que trabaja para la Comisión de Asuntos Indígenas (CONAI), la conquista marcó del mismo modo todo el continente: "La conversión, aunque se da gracias a la fuerza, siempre es aparente pues, al igual que Topiltzin, han sido muchos los indígenas que aparentaron un cambio de creencias, pero estas se mantienen en el espíritu".
José Rubén Centeno, chorotega que trabaja en desarrollo de proyectos en CONAI, también coincidió en la exactitud de la película de Carrasco. "Después de verla es fácil darse cuenta de que lo que padecieron los hermanos indígenas aztecas fue lo mismo que se vivió en Costa Rica y en el resto del continente. Al igual que les quemaron sus libros, aquí a los chorotegas se les destruyeron sus registros".
Para Centeno, las similitudes deberían abrir de una vez los ojos del público. "Aunque estamos en la Semana Nacional Indígena no tenemos ningún motivo para celebrar una fecha tan triste como el 12 de octubre. La gente debería ver la película y después conocer la situación de los indígenas de su país. No deben ponernos atención solo cuando hay desastres o enfermedades".
Celuloide de esperanza
Gracias al éxito de La otra conquista las perspectivas para el cine indigenista se abren, aunque su caso también demuestra que las cosas no son fáciles.
El filme empezó a rodarse en 1991 y no fue sino siete años después, tras superar varios obstáculos, que su director logró terminarla.
El mismo Carrasco se encargó del libreto y la dirección y contó con el apoyo oportuno de Álvaro Domingo, hijo de Plácido, quien fungió como productor. Además, el padre colaboró con el tema musical.
En la actualidad la película se exhibe en Costa Rica en los cines del Outlet Mall y Cinemark y se espera que se mantenga en cartelera por lo menos hasta finales de octubre.
Conquista en taquillas
En México la película fue todo un éxito.
Durante el primer mes, en los cines de ese país, atrajo a más de medio millón de espectadores.
En Costa Rica ha tenido buena asistencia y se cree que estará en cartelera al menos hasta finales de octubre.
La otra conquista se exhibe con un precio especial de ¢600 para estudiantes de secundaria y universitarios, previa presentación del carné, de lunes a jueves.