
Maurillia Coudray se arrodilla frente al sepulcro de Elvis. “Se lo debo. Durante 13 años me dio tanto amor que ahora le devuelvo al menos una parte”, dice esta francesa de 53 años.
Elvis no fue una estrella de rock, sino un yorkshire terrier de ojos verdes. Murió hace tres meses y, desde entonces, Coudray visita su tumba cubierta de flores una vez a la semana en el cementerio de animales de Asiniéres, en el noroeste parisino.
Este pintoresco lugar es el indicado para quien quiera enterrar dignamente a su mascota. Fue fundado en 1899, mucho antes de que se pusieran de moda los cementerios de animales.
Si bien ya en tiempos antiguos se enterraban gatos y cocodrilos, este cementerio de animales en su forma actual es, según Isabelle Haviez, el más antiguo del mundo. La empleada administrativa cuenta que el lugar está protegido desde 1987 como monumento.
Al parecer, allí han sido enterrados más de 100.000 animales en los 111 años de historia del cementerio. Se estima que las tumbas son unos 2.500.
Emblemático
Un enorme monumento en la entrada deja en claro a quién está dedicado el cementerio: muestra al legendario ovejero alemán Barry, quien al parecer salvó a 40 personas en los Alpes, en el siglo XIX. Su cuerpo es conservado en un museo en Berna.
Al lado, una placa recuerda a su coetáneo Moustache, mascota de un regimiento del ejército de Napoléon. Cuando fue presentado al emperador, aparentemente hasta le dedicó un saludo militar: cuenta la leyenda que el pequeño Moustache acercó una pata a la oreja...
Sheherezade, Kiki, Quetsche, Mozart o Sultan Galant vom Hatzfeld se llaman algunos de los otros animales que están enterrados en Asiniéres. La mayoría son perros y gatos, pero también hay otros más exóticos como un caballo de carrera, un mono, una oveja o una tortuga salvaje.
Actualmente, unos 890 amigos de los animales tienen reservada una tumba por 136 euros (unos ¢92.000) al año. La mayoría de ellos son franceses.
La tumba del yorkshire terrier Elvis aún no se terminó de decorar. Maurillia Coudray encargó una escultura de mármol en forma de corazón. “Para mi querido hijo”, dicen muchas tumbas en Asiniéres. Coudray dice que ella hará grabar algo parecido. Hace poco, le confirmaron que su deseo es posible: cuando ella muera, el cajón de Elvis será trasladado a su tumba.