Como si fuese la panacea del siglo XXI, hoy muchos recomiendan el noni para aliviar dolores crónicos, regular la presión arterial, prevenir infartos, reducir de peso, aumentar la potencia sexual y tratar la artritis, entre otros. Pero lo cierto es que ese fruto no es un medicamento, y consumirlo en forma indiscriminada puede perjudicar la salud.
De olor desagradable y apariencia extraña, el noni es un árbol nativo de Asia cuyo nombre científico es Morinda citrifolia . También conocido como anona de playa, en Costa Rica se cultiva en la provincia de Limón, donde su hoja se utiliza para aliviar los dolores reumaticos. Es lo único uso para lo que se ha comprobado científicamente que el noni es efectivo, según análisis efectuados por el Programa de Investigación Aplicada a la Medicina Tradicional Popular del Caribe (Tramil).
Para que surta efecto, la hoja debe aplicarse directamente en las partes del cuerpo donde se localiza el dolor.
No obstante, ni en este caso ni en el de otras enfermedades el noni debe sustituir los tratamientos médicos indicados.
Uso apropiado
"Las plantas medicinales tienen un efecto positivo cuando su preparación es adecuada y se utiliza en la dosis necesaria. El fruto del noni es comestible, pero consumirlo en exceso puede perjudicar la salud de las personas como ocurre siempre que se abusa de un producto", dice Mildred García, coordinadora nacional del Tramil e investigadora del Laboratorio de Ensayos Biológicos de la Universidad de Costa Rica.
Según dice, experimentos efectuados con ratones en Estados Unidos señalan que el noni no manifiesta propiedades ni analgésicas, ni antiinflamatorias, ni hipoglicemiantes.
¡No se abuse!
Además de las ya mencionadas, la medicina popular le atribuye al noni propiedades como la de aliviar los dolores menstruales, inhibir el crecimiento de tejidos cancerosos, regular los ciclos del sueño, moderar las úlceras gástricas, multiplicar las defensas del sistema inmunológico, revitalizar el cuerpo, disminuir los síntomas de la arterioesclerosis, y más. Es algo así como la pomada canaria.
Semajante carta de presentación ha convertido al noni en un éxito de ventas en las ferias del agricultor y en los supermercados de Costa Rica, a pesar de que su precio ronda los ¢800 por kilo. Ese consumo indiscriminado preocupa pues científicamente se sabe poco acerca de sus propiedades.
El biotecnólogo costarricense Gerardo Lara sostiene que investigaciones efectuadas por el bioquímico Neil Solomon, en Tahití, indican que el 84 por ciento de 2.434 pacientes diabéticos se sintió mejor después de tomar jugo de noni. El mismo estudio señala, según Lara, que el 72 por ciento de 3.273 personas con tensión nerviosa se sintió mejor después de ingerir el jugo.
Alimento, no medicamento
"El jugo de noni no es un medicamento, pero es un alimento que puede contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas si se procesa adecuadamente", manifiesta Lara, quien ha recopilado abundante información sobre el fruto para producir en Costa Rica un jugo llamado Vita Noni.
En Hawai, el bioquímico Ralph Heinicke descubrió que el noni contiene una cantidad apreciable de una sustancia conocida como pro-xeronina, precursora de un alcaloide llamado xeronina.
Este desempeña un rol importante en el adecuado funcionamiento de todas las células del cuerpo, por lo cual Heinicke sostiene que el noni produce numerosas respuestas fisiológicas positivas y contribuye a mejorar el estado de salud.
Bien hecho
Buena parte del noni que se vende en los mercados proviene de Panamá, de zonas donde se aplica una gran cantidad de agroquímicos, lo cual constituye un riesgo para los consumidores. Es fundamental lavar bien la fruta.
"Mucha gente procesa el noni sin condiciones de inocuidad óptimas, y lo diluyen en tanta agua que hacen que el fruto pierda propiedades", advierte Wilfredo Flores, director del programa de Desarrollo Agroindustrial Rural del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA).
Esta entidad, que pertenece a la Universidad de Costa Rica, apoya la investigación para producir el Vita Noni, que se vende en las farmacias Fischel a un precio de ¢9.500 el litro.
El jugo se elabora con frutos cultivados sin agroquímicos, y es sometido a varios controles microbiológicos en laboratorio.
Según Flores, el noni es considerado un producto promisorio para la industria alimentaria nacional, y el CITA procura que su producción y procesamiento se realicen en las condiciones óptimas para el consumidor.