Él escogió una carrera para diseñar máquinas y piezas industriales, pero también escogió una pasión donde diseña historias y personajes.
Juan Gabriel Monge es un joven escritor herediano de 21 años, que acaba de publicar su primera novela Crónicas del bosque perdido.
Hijo del poeta y filólogo Carlos Francisco Monge y de la traductora Sherry Gapper, este estudiante de ingeniería mecánica es parte de la
joven camada de nuevos escritores costarricenses.
"Mi objetivo primordial es surgir como un gran narrador", dice Juan Gabriel, cuya prosa se inclina por el área de la ciencia ficción.
Admirador de Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, Monge no se ha quedado anquilosado en su primer logro
literario pues ya escribió su segunda novela (que posiblemente titule Diario de un extraterrestre) y está próximo a concluir su
tercer trabajo en prosa.
"Trato de combinar mis estudios con una lectura constante", señala Monge, quien es vecino de los Lagos de Heredia.
Crónicas del bosque perdido es una historia en la que varios jóvenes son aislados de la sociedad y posteriormente son
liberados en un bosque. En este escenario los varones lucharán contra las mujeres para decidir cuál será el género fuerte y cuál
el débil.
Primeras letras
La redacción de este libro, que en el prólogo Fernando Durán Ayanegui califica de "endemoniadamente bueno", transcurre a lo
largo de 364 páginas de la mano de su personaje principal: Juan Alce.
"Comencé la novela como un cuento, pero después no pude parar", añade Monge, quien arrancó la labor creativa de Crónicas
del bosque perdido en las vacaciones colegiales, antes de iniciar su quinto año.
Curiosamente, el autor revela que la labor creativa fue como un embarazo: duró nueve meses.
"Con este libro quise conservar el espíritu del verdadero escritor", señala Juan Gabriel Monge. Y, al explicarse, añade que no
hubiera sido totalmente satisfactorio si hubiera hecho la publicación por sus propios medios económicos.
De esta manera, en su opinión, el mérito está en presentar el trabajo ante un jurado y recibir el aval de publicación de parte de
la Editorial Universidad Estatal a Distancia.
Monge expresa que su formación literaria se debe en buena parte a la inclinación hacia las letras que existe en su hogar. Pero
también prefiere evitar que se le compare con su padre, el ensayista y poeta Carlos Francisco Monge.
"Escribimos géneros muy distintos y él se mantiene al margen de lo que yo hago", comenta el muchacho.
Su visión amplia y madura de la vida se ha visto influida por los viajes que ha realizado. En 1988 Monge vivió con sus padres
durante dos años en Madrid y ha viajado por diversos países europeos y americanos.
"Escribo y seguiré escribiendo para que la gente disfrute las historias", concluyó Monge.