Por décadas, el nombre Deportivo Saprissa remitió solo a un equipo de futbol. Hoy es un emporio comercial de 97 productos que van desde ropa interior hasta bebidas, helados y ataúdes.
La llegada del magnate mexicano Jorge Vergara, en marzo del 2003, cambió el norte y los objetivos del club.
Más que adquirir un equipo de futbol, Vergara compró una imagen, una marca conocida por los consumidores ticos, a la que el empresario azteca está dispuesto a extraerle hasta el último centavo de plusvalía.
Su principal producto sigue siendo el balompié, claro está. No obstante, muy pronto la venta de otros artículos podría igualar el dinero que generan los goles de Wálter Centeno y las atajadas de José Francisco Porras.
Saprissa espera recibir $3 millones en el próximo período fiscal (de octubre del 2005 a setiembre del 2006), contando todos sus ingresos (taquillas, patrocinios, venta de camisetas, etcétera).
"Saprissa ya no es un equipo de futbol. Es una empresa, una corporación, y uno de sus productos es el futbol. Eso sí, somos muy cuidadosos con la calidad de todos los artículos". Mario Jiménez, gerente comercial
La proyección es que al menos la mitad de ese dinero provenga de los artículos comerciales.
Otros equipos del país, como Alajuelense, Cartaginés, Herediano y Pérez Zeledón, también venden productos alusivos al futbol. Pero se trata de líneas más tradicionales, como camisetas y maletines.
Saprissa, en cambio, está en pulperías, supermercados y hasta en una funeraria. El equipo que nació en 1935 en la sastrería donde trabajaba Beto Fernández, su fundador, y que obtuvo regalado su primer juego de uniformes, es ahora un producto de consumo masivo.
Cambio. Cuando Vergara inyectó los $4 millones para hacerse con el control accionario del club, en marzo del 2003, los tibaseños atravesaban la peor crisis de su historia.
El equipo llegó a acumular más de $3 millones en deudas, producto de errores administrativos cometidos en años anteriores. La acongojante situación económica hizo metástasis en la parte deportiva: las huelgas del plantel eran constantes por los atrasos de salario, y el equipo se olvidó de ser campeón.
Mientras tanto, su archirrival alajuelense se dedicaba a coleccionar títulos, aprovechando una bonanza económica por buenas inversiones hechas durante la década anterior.
Saprissa pasó a ser una sociedad anónima, pero la venta de acciones no permitió salir del atolladero.
Fue entonces cuando llegó Vergara. En una negociación relámpago que necesitó solo de unos pocos días, el empresario mexicano sacó la chequera y adquirió el club.
"Hice números y vi que era un buen negocio. También me lo dijo el instinto", explicó Vergara sobre la forma en que se decidió a comprar el equipo.
Ya este magnate había incursionado en el mercado tico a través de sus productos Omnilife, una compañía que tiene más de 20.000 distribuidores aquí y que es la base de su inmensa fortuna.
Aunque unos ven su llegada como una tabla de salvación, antiguos dirigentes del club han cuestionado que el equipo esté en manos de una persona que no es saprissista de cepa.
Vergara respondió a esos señalamientos ofreciendo públicamente sus acciones, en $9 millones, el pasado 26 de mayo.
"No quiero tener algo que otra persona considera suyo", justificó. Hasta el momento nadie le ha hecho una oferta formal.
Desde sus primeros días en el equipo, quedó claro que Saprissa estaba en manos de un vendedor profesional. La bebida Sapricola inauguró la nueva era del club, en mayo del año anterior. A partir de entonces, cada mes aparecen nuevas líneas comerciales, ya sea en ropa, alimentos o algún otro mercado donde detecten una oportunidad.
"Saprissa ya no es un equipo de futbol. Es una empresa, una corporación, y uno de sus productos es el futbol", explicó el gerente comercial del club, Mario Jiménez.
Basta con echar una mirada por las oficinas del equipo para entender a qué se refiere. La oferta incluye un cereal para el desayuno (marca Saprissa), binoculares, helados (Monstruoleta y Monstruocopa y, más adelante, el Sapricono) y, a finales de julio, una tarjeta de débito llamada Sapricard, gracias a un convenio con la firma Credomatic.
La tarjeta estará dirigida principalmente al mercado de niños y jóvenes, para inculcarles hábitos de ahorro.
La expansión comercial del club ha provocado un efecto de bola de nieve: cuantos más productos sacan, más empresas se les acercan buscando desarrollar juntos nuevos artículos.
Pero no se le dice que sí a todo. Ya Saprissa rechazó algunas ideas, como fabricar condones con la marca del equipo.
"Nos pareció que no tenía mucho que ver con el futbol. No se trata de ponerle nuestro escudo a cualquier cosa", aseguró el gerente Jiménez.
Mas, aunque al sexo se le haya dicho que no, a la cerveza podría decírsele que sí. Ya está patentada la marca Sapribirra, pues se analiza un proyecto para comercializar cerveza con ese nombre en el futuro.
Franquicias. Pese a la avalancha de productos, en el estadio Ricardo Saprissa ni se embotella la Sapricola, ni se cosen las camisas, ni hay carpinteros clavando ataúdes.
Todo se produce mediante franquicias. Saprissa vende el derecho a usar su marca (llamado royalty en el mundo de los negocios), supervisa la calidad de los artículos, mete el hombro con la publicidad y mercadeo, y participa de las ganancias.
Por ejemplo, la empresa Delifood maquila el refresco, funeraria La Auxiliadora se encarga de los ataúdes, y Prosar hace y distribuye los helados.
La Sapricola, por cierto, está estrenando sabor, pues al público no le gustó el jarabe original que se traía de México. Hubo que cambiar la receta.
Mediante otra franquicia aparecieron las tiendas "Sapristore". Son establecimientos ubicados en diferentes puntos de San José, en los que se vende toda la línea de ropa del club, y algunos otros objetos como tazas, maletines y binoculares.
El objetivo es tener diez de estas tiendas para final de año. La empresa textilera JyB se encarga de manejar las "Sapristore", gracias a un convenio con el equipo morado.
El club también cuenta con una tienda virtual en su página de Internet (www.saprissa.co.cr) y tiene un contrato con DHL para enviar los artículos a cualquier parte del mundo.
Según esa página electrónica, la ropa interior femenina con logos de Saprissa es el artículo más solicitado.
Pero aunque el club no fabrique directamente los productos, sí tiene una diseñadora profesional, Milagro Aguilar, que se encarga de desarrollar nuevas líneas y de supervisar que los colores y los logos en todas las marcas sean los oficiales.
Una de las estrategias del equipo es explotar por separado diferentes partes del escudo. Según este método, en algunos artículos aparece completo el logo del club, pero en otros solo está la mascota o, incluso, únicamente el "ojo" del monstruo, como es el caso del cereal.
Con esto se pretende que la marca no sea muy repetitiva. Más cuando se trata de una empresa que comercializa casi 100 productos diferentes.
La agresiva estrategia de ventas también llegó al mercado de medios de comunicación. Así, el Monstruo sale en tele, habla en radio y tiene su propia revista.
El grupo editorial Cerca edita Pasión Morada, una revista mensual que circula desde diciembre pasado. Allí aparecen intimidades del equipo, resumen de los partidos y promociones para los lectores.
Mañana, por ejemplo, los jugadores acudirán a firmar un ejemplar de colección que se imprimió a propósito del título de la Concacaf. Se le hará un "combo" a los niños, que incluye revista, firma, foto con un jugador y pulsera morada.
Por radio, Columbia emite de lunes a viernes, de 10 a 10:30 p. m., un programa llamado La Voz del Monstruo, que presenta entrevistas con los jugadores a cargo del periodista Gustavo López.
También hay televisión: Monstruo TV, que se emite por canal 7 los domingos a las 8:30 a. m. El comunicador Eduardo Solano se encarga de producir esa media hora.
Multiuso. El estadio Ricardo Saprissa se convirtió en otra fuente importante de ingresos. La cancha sintética que se instaló en abril del 2004 abrió un universo de posibilidades: como ya el invierno no estropea el zacate, se puede utilizar todo el día en cualquier época del año.
La cancha se le alquila a particulares a un costo de $400 por dos horas (¢192.000, aproximadamente). La lista de reservaciones es larga, y hay gente que debe esperar varias semanas para obtener un lugar.
Como valor agregado, el equipo facilita en algunos casos dos salones de la gradería oeste, si la persona o empresa que rentó la cancha quiere hacer una celebración además del partido. Algunos llevan servicios de catering por su cuenta.
Pero la vida comercial en la casa del saprissismo va más allá de alquiler para mejengas. La Cueva ya se posicionó como sitio de conciertos, y cerca de una decena de artistas se ha presentado ahí en los últimos 12 meses.
Luis Miguel arrancó suspiros y piropos pasados de tono, Andrea Bocelli rasgó una helada noche de febrero con su vozarrón, y Marc Anthony le dio un beso a Jennifer López, a escondidas de los fotógrafos. Todo ocurrió en la tarima ubicada en el sector norte, muy cerquita del marco donde Costa Rica anotó los goles que le dieron el boleto al pasado Mundial de Corea.
El estadio se presta por $25.000, con derecho a tres días de uso: uno para montar la tarima, otro para el concierto y uno más para desarmar el equipo.
También se le alquila a grupos religiosos. De hecho, la primera actividad que se realizó en la alfombra sintética no fue un partido de futbol, sino una concentración evangélica, el 21 de abril del 2004.
El último día de esa actividad, Saprissa disputaba un importante juego ante Herediano, pero como no había tiempo para desarmar la tarima, el club tuvo que trasladar el encuentro para el Estadio Nacional.
Lo mismo pasó poco después, el 12 de mayo de ese año. Ya el Saprissa estaba alquilado para el concierto de Eros Ramazzotti, y coincidía con un juego ante la Liga por la Concacaf. Los morados tuvieron que jugar como locales en el Eladio Rosabal Cordero, de Heredia, pues el Nacional tampoco estaba disponible.
No hay centímetro que se quede desocupado: el club está habilitando el sector oeste para que sirva como campo ferial.
Mediante una alianza con una compañía que se dedica a organizar ferias, se aprovecharán cerca de mil metros cuadrados para instalar 94 puestos comerciales. Habrá una entrada aparte, para que las ferias puedan abrir los días que hay partido.
A principios de los años 90, el equipo también organizó actividades de este tipo en su estadio, para diciembre. Se llamaban Multiferias, pero no lograron vencer la prueba del tiempo.
También durante los encuentros de futbol, el estadio deja más dinero en esta nueva era. A finales de la temporada anterior se colocaron plateas en toda la gradería norte (antes era popular), lo cual permitirá aumentar la recaudación.
Por la cantidad de plateas y palcos, y ahora también por la calidad de la gramilla, es el estadio favorito de la Federación Costarricense de Futbol para organizar los partidos de la Selección.
Un juego a estadio lleno le puede dejar a la Fedefut más de ¢100 milones de taquilla.
Niños. Pronto el equipo incursionará también en el mercado de fiestas infantiles. Ya tienen una línea de artículos relacionados con este negocio, como piñatas y platos y vasos desechables.
La idea es ofrecer un paquete que incluya la presencia del Monstruo, de algún jugador o de las "Moraditas", un grupo de bailarinas que hace coreografías en los partidos.
También habrá un encargado de organizar juegos tradicionales. En cuanto a los pasteles, se negocia con una compañía para que también haya queques con la figura de este omnipresente Monstruo.
Para "picar", no hay problema: pronto saldrá una línea de papas tostadas, semillas secas y hasta confites.
En 'bici'. Estar en un solo deporte no era suficiente en esta nueva etapa del club. Así que Saprissa pasó a andar en bicicleta, pegar jonrones y anotar canastas. El ciclismo abrió esta nueva camada de equipos con el logo morado. Luego llegaron el softbol y el baloncesto, y también hay un proyecto para incursionar en el voleibol. Saprissa contribuye con el derecho de marca y, eventualmente con implementos, aunque en todos los casos tiene socios que apoyan con la inversión económica. Ya hubo dos triunfos: el ciclista Paolo Montoya ganó la ruta de los conquistadores con el uniforme morado, y el equipo de softbol se adjudicó un torneo de copa a inicios de año. El futbol también echó retoños. Apareció una versión femenina, más ligas menores y un cuadro en la liga aficionada. Además, se abrió una escuela de futbol en La Carpio y se programó un partido amistoso contra la selección de Nicaragua. Todo esto tiene como objetivo allanar la próxima entrada de los productos Omnilife al mercado nicaragüense.
Comida. El club no le renovó el contrato a los vendedores de alimentos del Ricardo Saprissa, pues, a partir de la próxima temporada, el propio equipo asumirá la producción y venta de toda la comida rápida que se ofrezca ahí. Saprissa pretende evitar abusos con los precios, que son una práctica común en mucho partidos de futbol. Los nuevos productos llevarán nombres que hubieran sido "imposibles" de adivinar: sapripizza, saprisandwich y sapriperro, entre otros. La sapripizza sí saldrá del estadio, pues se venderá en supermercados y a domicilio, gracias a una alianza con la empresa 2X1 Pizza. Los otros productos, como hamburguesas y perros calientes, solo se podrán adquirir los días de partido. De la comida que se vendía antes sobrevivirán dos productos, infaltables en la dieta básica del saprissismo: los pasteles argentinos y el patí. Ambos irán, eso sí, dentro de bolsas con el logo del equipo, y su precio será regulado por el departamento comercial. El Saprissa maneja la idea de que al estadio sea posible ir con ¢5.000 en los partidos regulares de la temporada: ¢3.000 de entrada, ¢1.000 en comida y otros ¢1.000 para transporte y algún otro producto o alimento. También es posible seguir siendo saprissista hasta después de muerto. La funeraria La Auxiliadora ofrece un paquete de $1.300 (¢620.000) por todo el servicio, en el que va incluido el ataúd color morado, las flores y demás detalles del entierro. Así que la marca "Saprissa" se come, se viste, se gasta, se usa, calma la sed y hasta acompaña a la tumba. El equipo sigue siendo un monstruo, solo que ahora es uno comercial que está dispuesto a venderlo todo. Goles y dinero Un asunto de ricachones El futbol es un asunto de billetes. Multimillonarios como Roman Abramovich, Malcolm Glazer y Jorge Vergara demuestran cada día el triunfo de la plutocracia (el gobierno de los ricos) en el deporte rey. Glazer pagó $1.400 millones por el Manchester United inglés. Este empresario también es dueño de los Bucaneros de Tampa Bay (futbol americano), pero tal vez jugar con el ovoide lo aburrió y decidió extender sus tentáculos hacia el club más rentable del planeta. A los aficionados del equipo rojo no les cayó muy bien la llegada de Glazer, y algunos incluso lanzaron amenazas contra el cowboy. Pero no hay caso; ya tiene el 97 por ciento de las acciones. A Roman Abramovich le fue mejor en el Chelsea. El magnate petrolero adquirió ese equipo inglés en el 2003. Como no sabía qué hacer con $150 millones, salió a comprar jugadores y, a punta de contrataciones estrella, se ganó el corazón de los aficionados. En Costa Rica, otros clubes aparte de Saprissa están en manos de empresarios. Brujas de Escazú es un proyecto de los italianos Stefano Sgarlatta y Silvio Trevisán, mientras que Puntarenas FC pertenece a Eduardo Li y Adrián Castro. También hay equipos controlados por empresarios, que, si bien no son los "dueños", poseen amplio poder para tomar decisiones. Es el caso de Aquil Alí en Herediano y Thelvin Cabezas en Cartaginés. Vladimir Vargas y Andrés Calderón también invirtieron en el futbol, con Fusión Tibás, pero luego de un año dieron marcha atrás y terminaron cediéndole a Saprissa la franquicia en Segunda. Morado y durazno Cambios en logos y colores Desde finales de los años 80, el uniforme de Saprissa ha sido objeto de un constante manoseo de diseños y colores. En aquella época, el club abandonó el tradicional tono vino, y empezó a experimentar con variaciones en lila, violeta, morado, etcétera. Con Vergara no fue diferente. Impuso un nuevo color, muy azulado, y también cambió radicalmente el diseño del escudo. Además durante un tiempo "pensionó" a la antigua mascota del equipo. Sin embargo, el tradicional monstruo retornó, aunque con cambios en su figura. Para la próxima temporada está previsto que el equipo lleve detalles de color durazno en el uniforme. Hasta ahora, los ribetes eran blancos o grises. También se analiza la posibilidad de colocar publicidad en la camiseta, una práctica que desapareció con la llegada de Vergara. Al parecer, hay dos empresas transnacionales interesadas en patrocinar al equipo, cuya cotización aumentó al ganar el título de la Concacaf. Si alguna negociación cuaja, el dragón que aparece en el escudo deberá hacerle un campito al anunciante. Optimista y polémico Vergara construyó su imperio en 14 años Vergara en el estadio Jalisco, apoyando a Chivas. ( Agencia Reforma, Newscom / Para La Nación) Viaja en su propio avión, no usa medias, llegó hasta preparatoria (secundaria), hace yoga, lleva a sus hijos a la escuela, es un campeón mundial del optimismo y trabaja a tiempo completo desde que tenía 11 años. Hace dos décadas, Jorge Vergara Madrigal estaba quebrado, enfermo y con un tremendo sobrepeso, como él mismo relata en su página de Internet. Todo cambió en 1991, cuando fundó Omnilife, la empresa de bebidas y suplementos nutricionales que hoy está en 12 países, incluyendo Costa Rica. La compañía creció tan rápidamente que levantó suspicacias. En México se le han hecho más de 200 auditorías, aunque nunca se le ha podido comprobar ninguna irregularidad. Omnilife es un conglomerado de 30 empresas, entre las que hay tres equipos de futbol: Chivas de Guadalajara, Saprissa y Chivas USA. Otras de sus compañías incluyen una línea de cosméticos, una empresa financiera y un parque industrial que alberga maquilas y bodegas. También hay medios de comunicación, como la revista Baby Baby Baby, una radioemisora y fundaciones que realizan proyectos de educación y cultura. Su productora de cine ya le valió una nominación al Oscar, por la película Y tu mamá también. Quiere más. Vergara le hizo "ojitos" a la posibilidad de adquirir equipos en otras partes del mundo, como el Atlético de Madrid y el Universitario de Lima, en Perú. Sin embargo, aún no ha podido extender su rebaño. En el plano empresarial, quiere llevar Omnilife a nuevos países de América y Europa. "La clave en esto es ser constante. Eso me permitió triunfar en los negocios", afirmó en una entrevista con Proa, telefónicamente desde Argentina. Estaba en ese país para ver un partido de Chivas, aunque también aprovechó para reunirse con distribuidores de Omnilife. Aunque su empresa asegura defender valores como la solidaridad, el respeto y la tolerancia, en el campo deportivo Vergara suele ser confrontativo, amigo de la polémica y alguien que gusta de provocar al rival. Él mismo acostumbra plantear- le a dirigentes de otros clubes apuestas curiosas, como no usar medias durante cierto tiempo o ponerse en público la camisa del oponente. Cuando habla de sus equipos, se arropa en un discurso que destila optimismo. Siempre pronostica goleadas a favor, sin importar quién sea el oponente. Su última "predicción" es que Saprissa ganará el Mundial de Clubes. En medio del futbol, sus compañías y los numerosos viajes en avión privado, Vergara dice que siempre saca el tiempo para compartir con su esposa y sus tres hijos. Personalmente los va a dejar a la escuela cada mañana, siempre que esté en Guadalajara. También le hace espacio al yoga, la lectura, la música y el cine. Lo que no cambia es que siempre tiene cerca algún producto de Omnilife. "Esta es la vida que quería tener", manifestó Vergara. Y dice que poseer una fortuna no lo ha cambiado en nada. Aun así, se da sus lujos. El año pasado compró 25.000 entradas para el partido México-Costa Rica (categoría sub 23), en Guadalajara, para regalárselas a aficionados aztecas. Un caprichito, nada más. © 2005. LA NACION S.A. 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