Abordó el taxi como cualquier pasajero, pero su identidad de endocrinólogo quedó al descubierto cuando adivinó que el chofer era diabético. Aunque este no le creyó al principio, el médico le describió los síntomas que lo delataban y lo convenció de practicarse un examen para comprobarlo: gracias a él, ese taxista descubrió su enfermedad y de inmediato se puso en tratamiento.
Esa fue solo una de las muchas veces en las que Eric Mora Morales ha demostrado su vocación y su experiencia de 39 años en el campo de la medicina. Por eso, el pasado martes -Día Mundial de la Diabetes- recibió un homenaje en el Hospital Calderón Guardia, donde trabajó desde 1973 hasta hace unos meses y fue jefe del servicio de endocrinología.
Mora se empeñó en ser médico luego de obtener el bachillerato en el Liceo de Costa Rica, pero en el país no se impartía la carrera y tuvo que estudiar en México. Allí, en el Hospital de Enfermedades de la Nutrición, se especializó en el tratamiento de la diabetes.
Según dice, el 2000 ha sido un año de transición para él porque acaba de pensionarse, aunque aún trabaja en su consultorio privado y colabora con la Caja Costarricense del Seguro Social en el Programa Nacional contra la Diabetes y es miembro de la Academia Nacional de Medicina.
"Lo más gratificante a lo largo de mi carrera ha sido la posibilidad de contribuir a mejorar la calidad de vida de muchos pacientes y de sus familias", afirma el galeno, vecino de Curridabat.
Casado con Lilliam Rodríguez, Mora tiene tres hijas e igual cantidad de nietos. Ahora aprovecha el tiempo libre para leer, escuchar música y, sobre todo, estar con su familia.