En una época de imágenes y avances tecnológicos, los niños de hoy demandan un ambiente de aprendizaje dinámico y atractivo donde la informática tiene un papel fundamental.
Sin embargo, no basta cambiar una enciclopedia con hojas de papel por otra con páginas electrónicas: es preciso recurrir a programas o softwares educativos que permitan un grado de interacción y acaben con la monotonía de las clases magistrales.
"Al tomar parte en las acciones que ocurren en la pantalla, los niños dejan de ser simples consumidores de información y el aprendizaje resulta más interesante para ellos", afirma Alicia Gurdián, coordinadora de la Red Pro Educación (PROED).
Ese proyecto, impulsado en la Universidad de Costa Rica por el Instituto de Investigaciones para el Mejoramiento de la Educación Costarricense, presentó el miércoles un disco compacto con el juego La célula: microcosmos de vida.
Como este, existen en el mercado diversos programas que los padres pueden adquirir para despertar en sus hijos la creatividad y el deseo de aprender.
Sin límites
"Al comprar un programa para los niños, los padres deben asegurarse de que este favorezca su desarrollo cognitivo y les permita entablar una relación inteligente con la computadora", afirma Andrea Anfossi, directora del programa de Informática Educativa de la Fundación Omar Dengo (FOD).
Para ella, muchos software presentan el inconveniente de que su "magia" se agota; es decir, llega el momento en que los niños aprenden de memoria las soluciones del juego y los procedimientos para llegar a ellas.
Por esta razón, Anfossi recomienda el programa Micromundos, la versión en multimedia de Logo para el ambiente Windows.
Esta herramienta permite que los niños desarrollen proyectos sobre cualquier tema en la computadora y les agreguen imagen, voz, música y movimiento.
"El programa no le dice a los niños lo que deben hacer, sino que ellos mismos toman decisiones y utilizan tantos recursos como su creatividad lo permita", afirma.
Escuela divertida
Contar con programas educativos en casa también permite que los niños se acerquen con más confianza a las materias escolares. Así, por ejemplo, las matemáticas son un juego en el programa Iyulú (Explorar, en lenguaje Bribri).
Con este, los pequeños pueden resolver problemas, realizar analogías y aplicar los conceptos de lógica con gran naturalidad.
"Son tres discos compactos que brindan un ambiente lúdico donde los niños disfrutan con los retos que se le presentan", afirma Estrella Vargas, de CREADISA. Esta es una empresa costarricense que ha desarrollado el Iyulú y una serie llamada Mis aventuras en el aprendizaje con juegos para diferentes edades, los cuales tienen la ventaja adicional de que las instrucciones se ofrecen tanto en español como en inglés.
Si se trata de estudiar ciencias, el Instituto de Biodiversidad (INBio) ofrece un programa sobre el bosque tropical húmedo. Además de la información didáctica, el disco compacto incluye actividades donde los niños pueden jugar con los animales del bosque y conocer detalles sobre la vegetación que los rodea.
En el caso de La célula: microcosmos de vida, los niños podrán ingresar a un laboratorio científico y descifrar decenas de misterios que allí se encuentran, pero esto solo será posible a partir de diciembre, cuando el programa se ponga a la venta.
Mientras tanto, estas son solo algunas de las opciones que pueden encontrarse en centros comerciales o lugares especializados. Sea cual sea el elegido, Anfossi recuerda la regla: no buscar un tutor electrónico para los niños; sino una herramienta para echar a volar su imaginación.
¿Dónde encontrarlos?
A continuación se ofrece una lista de lugares que distribuyen los programas mencionados y otros software educativos.
Micromundos: Fundación Omar Dengo, en Barrio Tournón. Precio: ¢1.100. Teléfono: 257-6263.
Programa sobre el Bosque Tropical Húmedo: INBio, en Santo Domingo de Heredia. Tel.: 244-6047.
Iyulú, y otros: Arcadia Multimedia, CD-ROM Dimensión, Compumarket, Computer House, Central del software, Sharper, y demás tiendas especializadas. El Iyulú cuesta entre ¢5.000 y ¢7.000.