Si usted es fan de The Big C estará ansioso por saber qué sigue después de los impactantes sucesos ocurridos al final de la segunda temporada. La buena noticia es que la espera ha terminado, pues la tercera entrega está ya a las puertas del horno.
Uno de los grandes enigmas que se despejará desde el inicio es la suerte de Paul Jamison (Oliver Platt), quien sufrió un ataque cardíaco y su espíritu fue visto por Cathy (Laura Linney) al lado del de sus entrañables amigos fallecidos Marlene y Lee.
En ese momento Cathy –desobedeciendo el consejo médico– acababa de terminar de correr una maratón y al desmayarse dejó sembrada la gran interrogante: ¿Dejaremos de ver a Paul en esta temporada?
Un desenlace fatal estaría más que justificado. En un momento crucial de la vida, Paul había perdido su empleo. Luego comenzó a trabajar (y robar) en una tienda de productos electrónicos y luchó a muerte para obtener los beneficios de un seguro médico para su esposa. Circunstancias de adaptación a su nuevo ambiente de trabajo, lo llevaron al consumo de cocaína y a agravar su estado de sobrepeso. ¿Algo más?
Ahora bien, también existe la posibilidad de que gracias a la magia de los guionistas el personaje pueda engañar a la muerte, pero eso aún está por verse.
Lo que sí podemos adelantar es que en esta tercera entrega se explorará con mayor profundidad la fragilidad de la vida, en donde a partir de un sorpresivo resultado al tratamiento experimental del Dr. Sherman (Alan Alda), nuestra protagonista desplegará sus alas para tomar mayores riesgos, aún en aquellas cosas y comportamientos que puedan resultar no muy recomendables que digamos.
Un gran atractivo para esta nueva temporada será la inclusión en el reparto de la consagrada actriz Susan Sarandon, en el papel de Joy, una “alegróloga” dedicada a ayudar a las personas a encontrar la felicidad interna.
Kathy la conoce en uno de los seminarios que imparte Joy, y ese es parte del recorrido que ella hará en la búsqueda de gozo, del significado de ser feliz, y de cómo llegar a serlo de verdad.
Durante este viaje existencial, Cathy asume una nueva personalidad. Un alter ego bajo el seudónimo de Alexis Bertrand, con el cual se identifica cada vez que frecuenta una taberna en donde bebe y fuma como adolescente con síndrome de Supermán (¡Bah! A mí ya nada me puede pasar).
Veremos, entonces, a una mujer que ha renunciado a sentir miedo, que quiere obtener una licencia de piloto, relajarse, reír y vivir al máximo.
Si Cathy sintió temor durante mucho tiempo, con Alexis ella no le temerá ya a nada y esto le dará la fortaleza que necesita para dejar atrás la ira y la tristeza. Todo en procura de la ansiada felicidad, por más cuestionables que sean sus métodos.
Otra variante notable en el desarrollo de los personajes es el proceso de maduración de Adam (Gabriel Basso), hijo de Paul y Cathy, y su reacción ante la evidente fragilidad física y emocional de su familia.
Como respuesta ante la difícil situación que atraviesa, el joven buscará consuelo en la religión. Se unirá a un grupo bíblico y habrá más cercanía entre él y Sean (hermano de Cathy), quien se convertirá en una especie de mentor.
Sean (John Benjamin Hickey) también ha venido sufriendo una interesante metamorfosis a partir de sus propias pérdidas: la de su hijo no nacido durante el inesperado e interrumpido embarazo de Rebecca (Cinthia Nixon), amiga de Cathy, con quien Sean vivió un fallido romance.
Gracias a la medicación que recibe, el excéntrico personaje sigue en un proceso de reinserción a la sociedad (a su manera) y habrá cambios importantes en su modo de vida; en especial con un nuevo trabajo que descubre por accidente y el cual de seguro provocará situaciones hilarantes.
Andrea (Gabourey Sidibe), amiga cercana de la familia, regresa de unas vacaciones en África (donde viven sus padres) y esto la reconecta con sus raíces. La veremos ejercer un fuerte activismo en pro de sus derechos y de su cultura, e intentar revivir una asociación de gente negra en el colegio donde estudia. La joven también estará más cercana a Adam, con quien ya ha entablado una relación de hermano-hermana y ambos se seguirán apoyando mutuamente.
Otra buena noticia para cerrar esta nota es que, tal y como se había previsto, The Big C tendrá una cuarta temporada. El epílogo constará de un especial de cuatro episodios de una hora de duración para darle un merecido y hasta ahora insospechado cierre a la historia. ¿Vivirá Cathy para contarlo? 1
