Kuantan (Malasia). El pequeño y talentoso volante de la Selección Juvenil, Andrey Campos, no encontraba ayer explicaciones a su infortunio, que lo condenó a mirar el Mundial en vez de ser protagonista.

La lesión sufrida en su pierna derecha -elongación del ligamento lateral interno de la rodilla- en el partido entre Costa Rica y Paraguay, a los 34 minutos, lo marginó de la IX Copa Mundial Juvenil y lo alejará de toda actividad futbolística durante por lo menos cuatro semanas.
En la habitación 213 del hotel MS Garden, en Malasia, Campos trató ayer de ocultar su tristeza por lo sucedido, pero al final terminó por aceptar que en esta oportunidad lo traicionó la suerte.
"Pocos saben lo que a mí me costó lograr un campo en la Selección. Sé que mucha gente no cree en mí por varias cosas, entre ellas por mi tamaño y a esas deseaba demostrarles de lo que soy capaz", dijo Andrey mientras se sostenía su pierna derecha, en la que padece un fuerte dolor, debido a que sufrió un excesivo estiramiento de ligamento.
"Con las inyecciones el dolor ha cesado, pero tengo inflamado el ligamento. No entiendo lo sucedido. Tengo que ser sincero: lloré en el camerino minutos después de que salí del juego ante Paraguay. Dios sabe por qué hace las cosas y solo El sabe, también, cuánto esfuerzo y sacrificio necesité para estar acá."
Cuando mejor jugaba el cuadro costarricense conducido, precisamente, por Campos, quien fungía como enlace entre la zona media y el ataque, el mediocampista tuvo un encontronazo con dos guaraníes y no pudo recuperarse.
A pesar de que trató de continuar en el encuentro, en el momento en que intentó dominar una pelota se percató, con tristeza, de que era inútil empeñarse en seguir: la lesión había ganado la batalla.
Ayer, cuando Andrey contaba lo ocurrido, dejaba vacíos en su conversación y en esas pequeñas pausas involuntarias se le podía notar la enorme desazón que lo embargaba.
Sin respuestas
"En el proceso a Malasia nunca fui titular y ahora que lo había conseguido sobrevino la lesión; yo me digo que hay acontecimientos en la vida que uno no entiende."
Andrey, quien intervino en el Mundial infantil realizado en Ecuador en 1995, estuvo a punto de ser excluido del grupo que viajó a Malasia, dado que para la gira a México, efectuada por la Juvenil no fue convocado. Se daba casi por un hecho que el jugador que no iba a la Copa Joao Havelange, en Yucatán, quedaba fuera de la Tricolor.
"Después de que el profesor -Luis Roberto Sibaja- me marginó del torneo en México, me dije que si tenía una nueva oportunidad la iba a aprovechar de la mejor manera posible.
Y así lo hice porque mi rendimiento cambió muchísimo en los últimos dos meses."
Acostado en su cama, Campos procuraba disimular el infortunio vivido y a lo largo de la charla repetía que ahora era tiempo de paciencia.
Y realmente la necesita, porque el doctor de la Selección, Wílliam Ureña, aseguró que Campos debe asistir a terapia durante un mes, al cabo del cual ya podrá empezar a trotar.
"Andrey tiene un trauma en la pierna derecha, por suerte el líquido de su rodilla no se derramó.
Hoy lo llevaremos a un hospital de especialidades médicas para que le hagan una resonancia magnética y poder tener así un diagnóstico más preciso, pero no hay duda, él está fuera del Mundial."