Lima, 18 ene (EFE).- El Gobierno de Perú logró hoy sortear la censura parlamentaria planteada por la oposición al presidente del Consejo de Ministros, Carlos Ferrero, y al ministro de Defensa, Roberto Chiabra, a raíz de la rebelión ultranacionalista del 1 de enero.
Ferrero y Chiabra se mantendrán en los cargos de los que la oposición quería removerlos por considerar que hubo falta de previsión de ambos para evitar la asonada de Antauro Humala, que tomó la comisaría de la localidad andina de Andahuaylas, 832 kilómetros al sureste de Lima.
Humala y más de un centenar de miembros del movimiento Etnocacerista atacaron la sede policial para forzar la dimisión del presidente de Perú, Alejandro Toledo, por considerar que está "incapacitado" para gobernar, en una acción que duró hasta el 4 de enero y se saldó con cuatro policías y dos rebeldes muertos.
La censura fue promovida por la alianza Unidad Nacional (UN) y apoyada por el Partido Aprista Peruano (PAP) el 10 de enero tras la exposición de Ferrero y Chiabra en el Congreso sobre su actuación antes, durante y después de la rebelión.
La votación de hoy en el caso de Ferrero fue de 43 congresistas a favor de la censura, 42 en contra y 13 abstenciones, y en el de Chiabra, 41 a favor de su salida, 44 en contra y 14 abstenciones.
Para que prosperara la censura en ambos casos, de acuerdo con la ley, se necesitaban 61 votos, la mitad más uno del total de 120 parlamentarios.
Si la censura al titular del Consejo de Ministros se aprobaba, tenía que dimitir el gabinete en pleno y el presidente Toledo estaba legalmente obligado a aceptar la renuncia.
En la sesión del plenario del 10 de enero, el ministro del Interior, Javier Reátegui, también acusado de imprevisión, dimitió, según dijo, para evitar una mayor polarización.
Posteriormente, Toledo designó como nuevo ministro del Interior al teniente general retirado de la Policía Nacional Felix Murazzo.
El partido del gobierno, Perú Posible, recibió el apoyo de legisladores de su aliado, el Frente Independiente Moralizador, y de miembros de otras agrupaciones menores que decidieron abstenerse o votar contra la censura.
La postura de Perú Posible durante el debate se fundamentó en la consideración de que no hubo imprevisión y de que la crisis se saldó sin mayor derramamiento de sangre, ya que Humala fue capturado y un día después sus seguidores se rindieron.
También, como dijo el congresista oficialista Jesús Alvarado, una censura no procedía contra un Gobierno que mantiene los indicadores macroeconómicos en positivo.
Destacó que la inflación es baja, el valor de las exportaciones superó los 12.000 millones de dólares el 2004, considerado récord histórico, y las reservas internacionales aumentaron en más de 2.400 millones de dólares.
Alvarado señaló durante el debate que "puede haber cambios en el gabinete", pero no aprobarse una censura porque eso era como darle la razón al grupo armado encabezado por Humala.
El legislador del opositor Partido Aprista Mauricio Mulder dijo que la censura era positiva porque era necesario que el Gobierno enmiende el rumbo y se cambie a todos los ministros del gabinete en busca de mejores resultados.
El también "aprista" Luis Gonzales Posada dijo que la censura sería como una llamada de atención "para que no se siga cometiendo errores", y recordó como otros opositores el cúmulo de denuncias de supuesta corrupción contra personas del entorno gubernamental y familiar del presidente.
Igualmente recalcó el escándalo de la supuesta falsificación de firmas en que está envuelto el partido gobernante y que se ha agravado con la aparición de nuevos testigos en las últimas semanas.
Perú Posible es acusado de haber falsificado firmas para inscribirse en los registros electorales en 1998, cuando se denominaba País Posible. EFE
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