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El gallo de pelea

Es posibleque aquel hermosogallo estévivo todavía

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Cuando yo tenía veinte años, vivía en una pequeña montaña en las estribaciones del cerro Chirripó, con pretensiones de construir una finca. En una ocasión, dos campesinos amigos me invitaron a una gira a Buenos Aires de Osa, a caballo y en pleno invierno. Al día siguiente ya estaba ensillando mi valiente rosillo. Como entonces no había puentes, cinco grandes ríos sumamente crecidos los tuvimos que atravesar amparados a la habilidad y fortaleza de las cabalgaduras.








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