Por Miguel Bas
Moscú, 15 jun (EFE).- Los incendios forestales se extienden cada vez más por la taiga de Siberia y el Extremo Oriente de Rusia, considerada el pulmón del hemisferio septentrional.
Los informes del Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia cada vez recuerdan más a los partes de guerra, tanto por la cantidad de focos de incendio como por las superficies donde se desarrolla la titánica lucha contra el fuego.
La batalla principal tiene como escenario la enorme zona comprendida entre el lago Baikal y la frontera de Mongolia, donde el fuego devora 180.000 hectáreas de bosques.
Tan sólo en la zona de la ciudad de Chitá se han detectado 71 incendios que abarcan una superficie de más de 34.000 hectáreas.
Un total de 1.250 personas y 250 unidades de maquinaria especial han conseguido aislar 33 focos en un total de 50.000 hectáreas, donde las llamas hacen sus últimos estragos.
Según informó la agencia oficial rusa ITAR-TASS, el humo sobre las zonas de incendios impide el empleo de la aviación para extinguir el fuego.
En la frontera de esa región con China quedaron reducidas a cenizas las instalaciones del Servicio Federal de Guardafronteras (SFG) de Rusia a lo largo de 30 kilómetros de frontera con China.
La oficina de prensa del SFG declaró que los daños a esas instalaciones y equipos fronterizos obligó al mando a incrementar el número de patrullas que vigilan ese sector limítrofe
También en Transbaikalia, en la república de Buriatia, 72 incendios abarcan más de 34.000 hectáreas.
En la lucha contra el fuego participan 1.300 personas, que han conseguido localizar un tercio de los incendios.
Mientras en Transbaikalia los incendios tienden a remitir, en la zona de Tuvá la situación se agrava y sólo en las últimas 24 horas se detectaron ocho nuevos focos de fuego, con lo que el número total de zonas afectadas se eleva a 36 y la superficie en llamas sumó otras 400 hectáreas y asciende a 8.700 hectáreas.
El inusual calor de esta época, que ronda los 36-38 grados centígrados, amenaza con agravar aún más la situación.
En refuerzo a los más de 400 bomberos, incluidos cien paracaidistas, más de 150 guardabosques y unos 250 habitantes locales, desde la ciudad de Novosibirsk ha llegado allí el grupo de bomberos paracaidistas que se sumará a un destacamento similar que fue trasladado a la zona con anterioridad desde Krasnoyarsk.
Desde que se desataron los incendios en la región de Tuvá se han detectaron 167 focos de fuego, que ya han convertido en desierto humeante 20.200 hectáreas, 13.000 de las cuales antes estaban cubiertas por bosques silvestres.
Más al este, casi a orillas del río Amur, que marca la frontera de Rusia con China, en la región de Jabarovsk el fuego amenaza al hábitat del tigre siberiano, inscrito en el Libro Rojo de especies bajo amenaza de extinción.
En el parque nacional de Botchinsk, las llamas ya devoran 4.500 hectáreas y hasta escalan los montes, amenazando a los tigres y otras especies raras.
La inexistencia de carreteras hace imposible el empleo de maquinaria, por lo que la gente se ve obligada a contener la avalancha de fuego con las herramientas más primitivas.
En total, en la zona de Jabárovsk arden 10.600 hectáreas de bosques y el fuego sigue avanzando.
En el Extremo Oriente, a lo largo del litoral del Pacífico, se detectaron 96 focos de incendios y mientras se ha conseguido aislar una veintena de ellos, surgieron otros 24.
En esa zona comenzaron los incendios más peligrosos, los "aéreos", cuando el viento extiende las llamas de la copa de un árbol a otra.
Unas 1.800 personas se enfrentan allí al fuego, apoyados por 30 aviones y helicópteros especiales y 230 unidades de maquinaria terrestre.
Desde que comenzó la ola de calor, en la región se han detectado 2.336 incendios que redujeron a cenizas 265.500 hectáreas de bosque.
Según el Servicio de Vigilancia Forestal de Rusia, este año ya han sido pasto de las llamas más de 56.000 hectáreas de bosque y 155.000 hectáreas de taiga y pastizales.
En 2002, los incendios arrasaron en Rusia una superficie de dos millones de hectáreas de bosques y causaron daños por 47,3 millones de euros, los más cuantiosos de los últimos cien años. EFE
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