La muerte de Charles Bronson dejó a Hollywood sin uno de sus últimos hombres duros, un actor tan directo como sus papeles y que siempre unió su amor por el sétimo arte al elevado salario que una estrella puede cobrar.
Bronson, de 81 años, falleció el sábado pasado de neumonía en el hospital Cedars-Sinai de Los Ángeles, donde llevaba varias semanas internado.
Además, el actor que en los últimos años se había mantenido alejado de las pantallas era víctima de los efectos debilitadores del Alzheimer.
Sin embargo, la imagen que dejó grabada es la de uno de esos duros de Hollywood, como Lee Marvin, James Coburn o Clint Eastwood.
"Tengo el aspecto de una cantera en la que explotó un cargamento de dinamita", se describió a sí mismo, en una de sus escasas entrevistas al cumplir 80 años. Con sus ojos pequeños, piel curtida y mirada temeraria, Bronson una de las mayores estrellas de acción de lo 60 y 70 era parco en palabras y tenía fama de impenetrable.
El intérprete, que en los 70 fue celebrado como el "actor más popular" con un Globo de Oro, siempre se automarginó de la meca del cine pese a sus múltiples éxitos en Hollywood.
El hijo del minero
Nacido el 3 de noviembre de 1921 en la localidad minera de Ehrenfield, Pensilvania, Bronson hijo de mineros lituanos y el número 11 de una familia de 15 hermanos, bautizado como Charles Buchinsky supo hacerse un hueco en un trabajo que le fascinó no por su amor al arte, como tantas estrellas aseguran, sino por su amor al dinero.
Ese solo fue el principio de una leyenda que estuvo salpicada de anécdotas, incluida la de su nombre artístico.
Bronson, al parecer fue adoptado de la calle en la que esperaban los actores a las puertas del estudio Paramount, en Los Ángeles, cuando un agente le dijo que no podía contratar a alguien con un apellido tan extraño .
En Estados Unidos la fama le fue esquiva en sus comienzos, que de por sí fueron tardíos, a pesar de sus papeles secundarios en películas que hicieron historia como Los siete magníficos , El gran escape y Los doce del patíbulo .
Pero sus valores artísticos y sobre todo personales fueron ampliamente reconocidos fuera de Hollywood, donde el nombre de Bronson fue acompañado por epítetos como "el monstruo sagrado" en Francia, "el bruto" en Italia, o "el hombre más sexy" en España, donde entonces superó al popular torero El Cordobés.
Estrella despaghetti
Bronson se convirtió en Europa en un dios del género spaghetti western , y regresó a Estados Unidos como un héroe con la película Death Wish ( El justiciero ).
El filme fue considerado como "una abominación cinematográfica que seguro que hace dinero", un pronóstico que se cumplió al pie de la letra y que hizo de Bronson la misma estrella que Europa hacía tiempo había descubierto.
Las secuelas de este violento personaje se prolongaron durante 20 años, tiempo en el que el actor aumentó su popularidad y su fortuna, además de su leyenda de hablar a las claras.
De hecho, a las críticas sobre la crudeza de las imágenes de sus películas, Bronson respondía que no hacía cine para los críticos "porque ellos no pagan la entrada".
Sin asco
Así de claro para hablar también fue en su vida personal como demostró cuando le dijo al actor David McCallum que se iba a casar con su esposa. Así lo hizo y en menos de un año la actriz Jill Ireland, antes la señora de McCallum, pasó a ser la segunda esposa de Bronson, con quien tuvo un hijo, Jason.
Bronson contrajo matrimonio una tercera vez en 1998, tras la muerte de Ireland, con Kim Weeks, quien estuvo a su lado en el momento de su fallecimiento el sábado.
"La clave (del éxito) de Bronson es esa furia reprimida, la sensación constante de que si no miras la pantalla constantemente, te vas a perder la erupción", dijo el director británico Michael Winner, quien dirigió al actor en El Vengador .
"Las mujeres responden sexualmente a esa combinación de peligro y ternura que hay en él", dijo el director en una entrevista con el periódico New York Times en 1974.
Aunque poco dado a analizar su carrera, Bronson afirmó en una ocasión que su éxito estuvo en centrarse en "hacer historias sobre los puntos fuertes de sus personajes más que en sus debilidades", algo que dio resultado a juzgar por el triunfo alcanzado.