por Guillem Sans
Berlín, 19 feb (EFE).- El festival de cine de Berlín mostró hoy en la sección Forum del Cine Joven "Como pasan las horas", la última película en la que intervino la veterana actriz argentina Susana Campos, fallecida poco después del rodaje.
Escrita y dirigida por Inés de Oliveira Cézar, se trata de una obra muy personal, sin ningún tipo de concesión al espectador, una suerte de idea poética sobre un acontecimiento clave en la vida de una familia en el sur de Argentina.
"Siento mucho que la gente que salió hiciera tanto ruido al levantarse, pero espero que pudieran oír bien el sonido", explicó la directora al iniciar el coloquio con el público tras la proyección. Se refería a cuatro o cinco espectadores a quienes seguramente superó la delgadez del argumento.
La observación no era gratuita ni pretenciosa, porque la joven cineasta concede una importancia vital al sonido, y a los silencios, en su película: un piano y el bramar de un mar embravecido sirven de hermoso contrapunto a unos diálogos que desconciertan al principio para acabar encontrando su encaje en la narración.
"La historia nació con una imagen, una imagen que tenía que ver con un niño que queda solo con su padre y con el proceso espiritual que se produce en él", explicó.
Por eso, "el guión siempre tuvo el problema de que era muy visual, con muchas descripciones y pocos diálogos y, en suma, muy cortito", bromeó.
En efecto, son sólo doce horas en la vida de esa familia, una pareja, su hijo y la abuela materna de éste, desde una mañana en la que el padre propone irse al mar con el niño mientras la madre reflexiona sobre el pasado de la familia con la abuela.
Roxana Berco, Guillermo Arengo, Agustín Ignacio Alcoba y Mariana Sánchez completan el reparto.
Es una aportación de un cine argentino "de la nueva sobriedad", según la nota del catálogo del festival de Berlín: de largo aliento, diálogos escasos y una estructura narrativa minimalista que ya no pretende describir un entorno social, sino adentrarse en las relaciones íntimas de los personajes.
Una película, en definitiva, en las antípodas del cine argentino que se ha visto en los últimos años en la Berlinale, caracterizado precisamente por todo lo contrario: realismo y profusión de diálogos, estilo que este año tuvo un excelente ejemplo con "Un año sin amor", el debut de Anahí Berneri. EFE
gsm/af