
Sevilla. EFE El bailaor flamenco Juan Manuel Fernández Montoya, Farruquito, de 23 años, se casó el domingo ante un millar de invitados con todos los ritos propios de las bodas gitanas, menos de dos meses después de que fuera condenado por un tribunal por atropellar mortalmente a un hombre.
La boda de Farruquito y Rosario Alcántara tuvo lugar en la iglesia del Cristo de los Gitanos de Sevilla, cuyos alrededores fueron ocupados por miles de seguidores del artista, tanto payos (blancos) como gitanos, desde cuatro horas antes.
Pilar Heredia, presidenta de la asociación gitana Yerba Buena e invitada a la boda, explicó que uno de los rituales que cumplirá la novia será la "prueba del pañuelo" para comprobar su virginidad, tras lo cual la mancha de sangre se mostrará a la familia y los novios serán vitoreados por los invitados.
El bailaor llegó a la iglesia en un coche tirado por caballos y vestido de blanco hasta los zapatos, con un traje de época de tejido de Damasco y una blusa con puntillas.
Durante la media hora que esperó a la novia a las puertas del templo, Farruquito , muy sonriente, salió varias veces a saludar y tiró besos a sus admiradores, que le gritaban guapo, le aplaudían y le daban vivas, desbordando el cordón de seguridad privada contratada por los contrayentes.
La novia llegó dos minutos antes de la hora prevista, en un coche de caballos, ataviada con una enorme corona en la cabeza, que sujetaba el velo que le cubría la cara y un traje en el que llamaba la atención el cuerpo con piezas en relieve.
Al llegar a la iglesia, los hermanos de Farruquito cantaron para ella y le tocaron las palmas.
El banquete posterior, al que estaban invitadas 1.500 personas, fue organizado en una finca de Sevilla.
En la misa que acompañó a la boda, cantaron Remedios Amaya y Montse Cortés. Como damitas de honor", actuaron varias niñas de corta edad, todas ellas vestidas con trajes de princesa de color celeste, con cola y coronas en la cabeza.