Kampala, 20 jul (EFE).- El hombre que mandó en Uganda con mano de hierro durante la década de 1970 antes de exiliarse, Idi Amin Dadá, está en coma en un hospital en Arabia Saudí, informó hoy el dominical ugandés Sunday Monitor, que cita a su esposa "preferida".
Amin, de 80 años, ingresó hace tres meses en un hospital no revelado de Arabia Saudí, país en el que ha residido desde 1979, por "hipertensión y fatiga generalizada".
Hace tres semanas fue dado de alta, pero el viernes pasado su estado empeoró súbitamente y entró en coma.
Dos de sus hijos, Amin Mwanga y Hussein Kato, están a su lado, según el único rotativo independiente de Uganda.
El periódico también informa de que la familia de Amin ha solicitado al actual presidente ugandés, Youeri Museveni, permiso para llevar al anciano "Mariscal de Campo" a su patria para que pueda morirse en su tierra natal.
La esposa que se identifica como la "preferida" del derrocado dictador, Nalongo Madina Amin, dijo entre sollozos: "he hablado con los hijos, que le están asistiendo, y me han confirmado que está en coma. Empeoró anoche. Al principio pensaban que mejoraría, pero su condición no mejora en absoluto".
Añadió que se había reunido hace tiempo con el presidente Museveni para pedirle permiso para que Idi Amin volviera a Uganda, pero sin éxito.
Amin, considerado en sus tiempos uno de los dictadores más notorios el mundo, llegó al poder en enero de 1971 al derrocar al Gobierno del presidente Milton Obote.
De fe musulmana y calificado por sus críticos de "paranoico" y "megalómano", Amin se hizo enemigo empedernido de Israel y supuestamente lamentó, en una carta a la entonces primera ministra israelí, Golda Meir, que Hitler "no hubiera eliminado a todos los judíos".
Mandó hasta abril de 1979, cuando una fuerza conjunta de exiliados ugandeses y el Ejército de Tanzania, país vecino que acababa de invadir, lo desbancó del poder.
Huyó entonces a Libia, y después de pasar por Irak se refugió en Arabia Saudí, donde la familia real le ha prohibido participar en actos públicos o hablar con los medios de comunicación.
Su régimen fue acusado de abusos sistemáticos de los derechos humanos, incluidos secuestros, torturas y asesinatos.
Se calcula que unas 800.000 personas murieron en los ocho años de su mandato. EFE
fn-wm/lab