Vestido cual blanca paloma, nadie imagina que al sacerdote dominico Konrad Hejmo lo acompañan tanto su fama de conocido de Juan Pablo II como un expediente de 800 páginas en el que se le etiqueta como un colaborador de la dictadura comunista polaca.
El Vaticano aún no se pronuncia, los dominicos lo suspendieron y él se trata a sí mismo de ingenuo mientras confiesa haber recibido dinero como paga a sus informaciones... "de la doctrina pero no del Papa".
De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto de la Memoria Nacional (IMN), organismo que indaga sobre los crímenes nazis y comunistas en Polonia, este monje que recibía en Roma a los grupos polacos que visitaban a Juan Pablo II, mantuvo informado al régimen polaco mientras el Papa apoyaba el movimiento democrático Solidaridad, en la década de 1980.
Hejmo tiene en su contra un grueso expediente con centenares de páginas de documentación y grabaciones de conversaciones entre agentes polacos.
El IMN dice que, más que un espía de profesión, el religioso era un "colaborador".
Hejmo ha declarado que estas acusaciones son "absolutamente absurdas" pero ha reconocido que la policía secreta polaca intentó obtener su colaboración. Al mismo tiempo, confirmó al diario italiano La Repubblica que recibió dinero de un agente secreto de Europa del este por pasar informaciones. Dichas informaciones llegaban a los servicios secretos polacos bajo los nombres de Hejnal y Dominik.
El monje dominicano, que dice ser más un ingenuo que un espía, explicó al periódico romano que "muchos sacerdotes eran espías sin saberlo. Los sacerdotes polacos estábamos vigilados y, cuando se lo dijimos a Juan Pablo II, también él nos dijo que sabía de la existencia de estos ángeles de la guarda (espías)".
A pesar de esta declaración, la Santa Sede no ha comentado el asunto.El padre Maciej Zieba, superior polaco de los frailes dominicos, viajó a Roma para reunirse con el sacerdote y con miembros del gobierno vaticano.
Hejmo se encuentra suspendido mientras se intentan aclarar las acusaciones.
Antes del viaje, Zieba se mostró convencido de que Hejmo "no es un espía sino alguien que habló demasiado , de modo demasiado abierto y con ligereza".
Hejmo fue uno de los sacerdotes más consultados por la televisión polaca durante la reciente agonía y muerte de Juan Pablo II y la posibilidad de que se convirtiera en otro terrenal ángel de la guarda del romano Pontífice tiene en vilo a sus coterráneos.
Elaborado con información de las agencias AP y EFE .