Ciudad del Vaticano, 2 feb (EFE).- El espasmo laríngeo que ha obligado a la hospitalización esta noche del papa Juan Pablo II en el Policlínico Gemelli de Roma produce habitualmente dificultades para respirar, sensación de ahogo y fuerte tos.
Según fuentes médicas, el laringoespasmo provoca la contracción momentánea o prolongada de la musculatura de la laringe, lo que ocasiona una variación en el volumen de esa cavidad.
Puede ser consecuencia de diversas patologías, como la laringitis, la laringofaringitis y la laringotraqueítis, que es la que le ha sido diagnosticada al Pontífice, de 84 años, aquejado desde hace tres días de un proceso gripal.
Las fuentes médicas precisaron que la disminución del aire que atraviesa la laringe restringe las cuerdas vocales, lo que produce dificultades respiratorias, sensación de ahogo y una tos ronca y profunda.
En casos graves, con espasmo prolongado, se deben efectuar intervenciones terapéuticas y eventualmente practicar una traqueotomía.
Los médicos que atienden a Juan Pablo II en su habitación privada de la sexta planta del Gemelli, situado en el noroeste de Roma, le someterán en las próximas horas a diversas pruebas y chequeos, entre ellas un Tomografía Axial Computerizada (TAC).
Numerosos periodistas, entre ellos medio centenar de cámaras de televisiones italianas y extranjeras, se han congregado nada más difundirse la noticia a las puertas del hospital. EFE
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