por Natalia Martín Cantero
San Francisco (EEUU), 3 jun (EFE).- Las píldoras a base de hierbas para aumentar la talla del busto en las mujeres no funcionan y un nuevo estudio indica que, a la larga, pueden resultar incluso peligrosas.
Que las pastillas supuestamente naturales para aumentar el tamaño del pecho son una versión moderna de los antiguos crecepelos a base de aceite de serpiente u otros ungüentos estaba ya en la mente de muchas mujeres, hechas a la idea de que no hay ningún remedio mágico para ampliar su busto, como no sea la drástica cirugía.
Pero un nuevo estudio publicado en el número de este mes de la revista médica "Obstetrics & Gynecology" confirma que estas píldoras no funcionan y, lo que es peor, pueden ser perjudiciales ya que, entre otras cosas, podrían incrementar los riesgos de sufrir cáncer de pecho.
Según señala en la investigación la doctora Adriane Fugh-Berman, de la Facultad de Medicina de la Universidad George Washington, no hay datos científicos que demuestren la efectividad de los componentes de estas píldoras, que imitan el efecto del estrógeno.
Tampoco hay estudios que los avalen a largo plazo, por lo que la doctora cree que los médicos deben advertir a sus pacientes contra su ingestión.
En el artículo, Fugh-Berman evaluó las investigaciones realizadas hasta la fecha en torno a los ingredientes, para concluir que nunca se ha hecho una prueba clínica de estas pastillas ni de sus efectos a largo plazo.
Las empresas que venden las píldoras "milagrosas" (por ejemplo, www.herbal-breast-enlargement-pills.net) aseguran que la mayoría de las mujeres comienzan a notar cambios en 30 días, y al cabo de dos meses observarán un incremento de media o incluso una talla.
"Para la mayoría de las mujeres", señala esta web, "el uso continuado resultará en un incremento de dos o incluso tres tallas".
Entre líneas, la propia compañía da algunas pistas que rechinarán ante los ojos de las usuarias avisadas.
Por ejemplo, la web señala que "normalmente" las píldoras están hechas de ingredientes naturales, que no contienen aditivos o lubricantes. Pero no dice qué ocurre cuando las píldoras no se ajustan a esta curiosa "normalidad".
La web también indica que hasta la fecha, nadie ha informado de efectos negativos, y advierte de que la Agencia de Alimentos y Fármacos de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés) no evalúa los productos a base de hierbas.
"Siempre es bueno asegurarse de que todos los ingredientes están incluidos en la lista de 'productos considerados como seguros'", añade, lo cual a buen seguro dejará perplejos a quienes den por hecho que esta comprobación corresponde a los propios fabricantes.
Las mujeres descontentas con sus atributos no son las únicas que consumen pastillas a base de hierbas; se estima que más de 124 millones de estadounidenses toman vitaminas, minerales, y cientos de otros remedios que se anuncian como curas contra el cáncer, la impotencia, el insomnio o la memoria, por ejemplo.
Muchos de estos productos recuerdan a los tónicos que los viajantes vendían en los pueblos a principios de siglo, y no sólo por lo excepcional de sus promesas: la FDA cuenta las quejas por miles, pero esto no impide que un 63 por ciento de estadounidenses continúen ingiriendo algún tipo de vitamina o suplemento, según los datos oficiales.
Por no hablar del precio, que debería ser suficiente para echar atrás a muchas aspirantes a emular el busto de la actriz Pamela Anderson: un mes de píldoras cuesta unos 100 dólares que, según todos los indicios, más valdría gastar en flores. EFE
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