Estados Unidos impuso hace tres décadas un embargo a Cuba por su política comunista, pero en Miami, la capital del exilio insular, esa medida de fuerza no se siente en el mundo del disco.
Cualquier persona puede comprar abiertamente discos de Silvio Rodríguez o de Pablo Milanés, a pesar de que son considerados por los cubanos radicados aquí como obedientes portavoces del régimen que encabeza Fidel Castro desde 1959.
Y no se trata de discos que hayan llegado de contrabando de la isla o importados de Europa o Canadá, país que no ha roto relaciones con La Habana como otros países americanos, sino fabricados en el propio Miami, donde funcionan las sedes de varias empresas musicales multinacionales.
Reuter consiguió, por ejemplo, un álbum de la peruana Tania Libertad, correspondiente a la serie 20 de colección, donde interpreta a dúo con Milanés El primer amor, una creación del propio trovador cubano. La etiqueta, sin embargo, no indica que Milanés canta en él. El disco compacto pertenece al sello Sony y trae como dirección las oficinas de Miami de esa empresa.
También se distribuye en Miami un álbum titulado Best of Van Van con los mejores temas de la orquesta salsera cubana dirigida por Juan Formell que recientemente actuó en algunas ciudades estadounidenses gracias a un permiso especial para cuestiones culturales que permite el embargo.
Al igual que Charangueando, con la Orquesta América, de La Habana, The Best of Van Van pertenece al sello Milán Latino, que distribuye BMG. El puertorriqueño José Feliciano no ha estado ajeno a los vetos en Cuba y en Estados Unidos por su conducta liberal con el aspecto político entre los dos países.
Los cubanos lo vetaron en la década de 1970 por haber ido a actuar a Chile durante la dictadura militar encabezada por el general Augusto Pinochet, mientras que en Estados Unidos causó controversia en 1992 su álbum Latin Street 92, del sello EMI Latin, con oficinas en Miami.
El álbum dice que fue fabricado por la EMI, una subsidiaria del poderoso sello Capitol estadounidense, con sede en Hollywood, California. Por si eso no bastara, la Warner Bros., una multinacional típica del sistema capitalista norteamericano, editó un álbum, Greatest Hits, con los grandes éxitos de Rodríguez como parte de su serie Cuba Classics.
En la contratapa del disco, que incluye las direcciones de la Warner en Los Angeles y Nueva York, viene la pregunta en inglés: "¿Cómo describe uno la música de Silvio a alguien que nunca la ha escuchado?" Luego responde: "Es muy popular; el año pasado actuó en un estadio (Nacional) de Chile ante 90.000 personas. Si usted cree que la música cubana es sólo rumbas y cha-cha-chas, se sorprenderá. Esta es música pop con hermosas y sofisticadas letras y algunos estilos cubanos típicos".