Heredia. En breves e intensos momentos recorrió su carrera y su vida, pero se detuvo el viernes anterior, cuando se desmayó en su casa, ubicada en Santa Cecilia de Heredia.Recordó que nació en San José y de inmediato se trasladó al San Carlos de su infancia. El paso por Puntarenas en la adolescencia y el Herediano de su madurez.

También rememoró los tiempos de selección, con Antonio Moyano Reyna y Héctor Pichón Núñez. Sin embargo, ese viernes no lo abandonaba.
"Eran como las 10 a.m.; estaba aún en cama, frente al televisor; oí ladrar a los perros y salí al patio para ver qué pasaba. De pronto, me caí y perdí el sentido por 15 ó 20 segundos."
Sandro Alfaro -o Chano para sus compañeros de futbol- se confesó nervioso y decaído. "He luchado tanto por alcanzar un buen ritmo, por ser convocado de nuevo a la Selección, y ahora que lo logro, me pasa esto."
Chano cuenta que, cuando recobró el conocimiento, llamó de inmediato al doctor del Herediano, Hugo Tassara, quien solicitó exámenes médicos para determinar su padecimiento.
Tassara explicó que el desmayo de Alfaro obedece a una arritmia cardiaca. "En un jugador de alto rendimiento, esto es algo complicado. Puede ser benigno o crónico. Si es el primero, volverá luego de algunos cuidados, pero si se trata del segundo, tendríamos problemas."
El galeno prefirió no dar mayores detalles antes de mañana, cuando conozca el resultado del electrocardiograma y del ultrasonido de corazón que se le practicó al jugador.
Nada fácil
Chano, de 26 años de edad, sabe que en la vida no hay nada fácil. El es un fiel ejemplo de ello.
Por eso, supo torcerle el brazo a los difíciles días de infancia en San Carlos, cuando compartió el pan con diez hermanos mayores.
También cuando en 1986 -a los 16 años- optó por dejar su hogar para desplazarse -solo- a Puntarenas, donde se incorporó a las promesas porteñas.
"Fui al primer entrenamiento y luego no volví pues no estaba seguro de que sería lo mejor, pero me buscaron y regresé. Al año siguiente jugué con el Puntarenense de la Segunda División."
Ya para 1995, Sandro coronó una ansiada meta: jugar con un equipo grande. Fue así como llegó a tiendas heredianas.
"La temporada anterior tuvimos inmensos escollos, como el factor económico. En este torneo las cosas han cambiado; no hay atrasos de salarios, los líderes son positivos y casi alcanzamos a Alajuelense.
"Todo iba viento en popa y, para culminar mi buen momento, me llamaron a la Tricolor; un orgullo que ya ostenté con Antonio Moyano Reyna y Héctor Núñez."
Hizo una pausa, abrazó a su hija, María Fernanda -de cuatro años-, quien le ha infundido fuerza.
"Pero esto no logrará vencerme; ya he superado muchos problemas y sé que vendrán tiempos mejores. La salud es lo más importante en este momento y hasta que los médicos me den el visto bueno volveré al futbol.
"Esto es muy doloroso pues toda mi vida está ligada al deporte, máxime al truncar el regreso a la Selección", finalizó.