Chicago, EE.UU. La muerte de una mujer en Florida después de su presentación en el programa de debate en vivo del presentador Jerry Springer, puso nuevamente sobre el tapete la ética y los riesgos de los llamados espectáculos "basura" de la televisión estadounidense.
Las críticas para condenar las chocantes estrategias de los talk shows no se hicieron esperar tras el crimen de Nancy Panitz, quien fue asesinada en su casa en Sarasota, Florida, el lunes pasado, según reportes de la prensa local.
La noticia de su muerte ocurrió horas después de que Panitz apareció en el Show de Jerry Springer , cuyo tema era Invasión de las examantes, y que fue grabado el 7 de mayo, pero puesto al aire en todo Estados Unidos el 24 de julio.
¿Coincidencia o no?
La mujer de 53 años aparentemente fue persuadida de ir al programa por su exesposo, Ralf Panitz, de 41, con la promesa de reconciliación.
Pero Panitz se encontró con el espectáculo de su exmarido sentado junto a su nueva esposa, Eleanor, de 46, que la acusó de acecharlos a ambos, llamándola gorda y odiosa y amenazándola en términos imprecisos para que dejara a la nueva pareja en paz. La mujer salió corriendo del set , muy humillada.
El Departamento del Sherriff del condado de Sarasota anunció el jueves que estaban buscando a Ralf Panitz con un mandato judicial con el cargo de asesinato en primer grado, en conección con la muerte de su exmujer.
Una orden judicial de detención también fue emitida para su nueva compañera, que es requerida como testigo presencial, según el Departamento.
"No es coincidencia que esta tragedia haya pasado el mismo día que fue transmitido el show" , dijo el reverendo Michael Pfleger, crítico desde hace mucho de lo que él llama la explotación del dolor y la desgracia de la gente en estos programas.
El pastor y activista de Chicago fue una figura clave en la campaña que involucró a varios grupos de derechos civiles de Estados Unidos que lograron persuadir a los Studios USA (productores del show ) de cortar de golpe cualquier violencia que se produjera en vivo en el programa, en 1998.
"Cuando el programa sale al aire, esa gente se da cuenta que su tragedia es un entretenimiento para otros y no hay una red de seguridad", observó Pfleger.
"En el set hay un puñado de policías y seguridad para contener a la gente, pero no están allí cuando la gente regresa a casa", añadió.
Geoffrey Fieger, un exitoso abogado que ganó una demanda contra el programa de Jenny Jones Show -otro controvertido programa- señala que los responsables de las televisoras saben los riesgos que entraña este tipo de voyerismo por televisión.
"Se sabe en la industria, ahora, que hay peligro en estos shows de explotación, sorpresa, y basura que pueden resultar en violencia o incluso la muerte", dijo a la cadena CNN.
Fieger ayudó a la familia de un homosexual de Michigan a ganar 25 millones de dólares en reparaciones, en un juicio contra Time-Warner y Telepictures, dueños y productores del show de Jones.
Scott Amedure fue baleado por su vecino en 1995, tras revelar que era homosexual y que estaba enamorado de él, durante una de las emisiones.
"Ellos conocían los peligros. Sabían que estaban creando un escenario que implica humillación y verg,enza para encandilar a la audiencia", sentenció Fieger.