Gerty Cori
Bioquímica
Nació
1896
Murió
1957
Nacionalidad:
estadounidense, de origen checoslovaco
Los esposos Carl F. Cori y Gerty Radnitz de Cori constituyen una pareja gloriosa en la historia del desarrollo científico. Ambos fueron galardonados en 1947 con el premio Nobel de Fisiología y Medicina (que compartieron con el bioquímico argentino Bernardo A. Houssay) por sus investigaciones relacionadas con el metabolismo de los hidratos de carbono, trabajo que desarrollaron por muchos años para dar respuesta a preguntas tan trascendentes como: ¿de qué manera utiliza el organismo los almidones y los azúcares?, y ¿cuál es el papel de las hormonas, insulina, adrenalina, en estas transformaciones indispensables a la economía vital?
Gerti, que recibió también el Midwest Award de 1946, el Squibb Award in Endocrinology de 1947, la Garwan Medal de 1948, el Sugar Research Prize de 1950 y el Borden Award, fue la tercera mujer (después de Marie Curie y de Irene Joliot-Curie) galardonada con un Nobel de Ciencias.
Nació en Praga, donde su padre, hombre de negocios, tenía una refinería de azúcar. Diplomada por el Real Gimnasium de Teschen en 1914, estudió medicina en la universidad alemana de Praga, donde conoció al estudiante Carl F. Cori, hijo de un distinguido biólogo, rector de la Universidad. Desde esa temprana edad iniciaron la colaboración investigativa científica que continuaron tras contraer matrimonio en 1920 y que se mantuvo por el resto de su vida. Ella obtuvo el doctorado en medicina en 1920 y se desempeñó como doctora auxiliar en el hospital de niños de Viena.
En 1922 el matrimonio se trasladó a Estados Unidos, donde adoptaron la nacionalidad en 1928. La primera colaboración científica de ambos, referida a las correlaciones entre el cáncer y el metabolismo de los hidratos de carbono, vio la luz en 1923. De 1931 a 1947, Gerty trabajó en el departamento de Investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis, donde su esposo servía la cátedra de Farmacología. En 1947 fue nombrada profesora de Bioquímica.
Su biógrafa Andrée Tétry la califica así: "Además de científica de alta categoría, Gerty era una mujer atrayente, modesta, buena, afectuosa; dotada de facilidad de palabra, encanto y desenvoltura; un poco reservada con los que no conocía, era animada y dinámica con sus amigos. Una frase dibuja su noble carácter: "Honradez, que es lo más necesario para la integridad intelectual, valor y buena disposición son las cualidades que más admiro". Era una amante de la naturaleza y de las artes. Con su esposo hacía grandes excursiones por la montaña. Ambos se interesaban por la literatura y la historia... La meditación filosófica no les era ajena... Tenía fe en el progreso de la humanidad: "La contemplación de las adquisiciones humanas a través de los siglos me estimula en los momentos de desesperación y de duda; la bajeza y el vicio parecen entonces menos importantes". Poseía una rica personalidad caracterizada por preciosas cualidades humanas, un intenso poder de acción y un vivo amor a la Ciencia y a la investigación."