Buda
Buda, así llamado por sus discípulos, fue el creador de una filosofía y una religión que virtualmente se han extendido por todo el continente asiático. Hijo del rey de Kapilavastu, la vida de este joven príncipe hindú cuyo verdadero nombre era Siddharta Gautama, fue escrita muchos años después de su muerte, lo que ha permitido la circulación sobre ella de infinidad de fábulas y leyendas. Según la tradición, predestinado a ser emperador o gran maestro, nació al sur de Nepal. De inteligencia privilegiada y gozando de excelente salud, creció en un ambiente lujoso donde su padre, decidido a que le sucediese en el trono, le privó de toda visión de la miseria terrenal.
Según las costumbres, a la edad de 16 años casó con su prima Yashodhara, de la que nació su hijo Rahula. La tradición cuenta que obtuvo a su esposa después de un combate en que logró derrotar a todos sus adversarios. Parece ser que experimentó la primera crisis existencial cuando tenía 29 años, un día en que, paseando por el bosque, descubrió los cuatro símbolos que determinaron su vida: un viejo decrépito, un enfermo, un cadáver y un monje errante. A partir de entonces, pensando que no debieran existir los dolores y que el destino de la humanidad es otro, dedicó su vida a encontrar la ayuda y salvación para todas las almas que sufren.
Pese a los ruegos de su padre y de su esposa, abandonó el hogar, los afectos y los placeres y, en busca de la verdad, vivió como un asceta, imponiéndose grandes privaciones para liberarse de las tentaciones del mal. Pasados siete años, una noche en que se hallaba sentado bajo una higuera (conocida más tarde como el árbol de la sabiduría), comprendió con repentina claridad que todas las penas y dolores del mundo son causados por los impulsos egoístas que, sin control, se adueñan del espíritu débil. Sin pérdida de tiempo se dio entonces a la tarea de dar a conocer al mundo su descubrimiento, que constituye la base de la religión budista. A partir de entonces se le llamó Buda, que en sánscrito significa sabio o Iluminado.
Recorrió la India derramando sus sabias enseñanzas durante cuarenta años, seguido siempre de fieles discípulos. Cuando cruzaba el Ganges, frisando en los 80 años, se dice que se detuvo a descansar en un bosquecillo, y allí murió.
La religión por él predicada, el budismo, se basa en la bondad y la creencia de que el alma es inmortal, susceptible de morar en el cuerpo de una persona o de un animal, elevándose en la escala si cumple con preceptos altruistas hacia sus semejantes, o descendiendo si peca contra la humanidad. Por esta razón, los budistas se abstienen de quitar la vida a cualquier ser viviente.
En su sentido metafísico, el budismo puede resumirse en tres teorías: transmigración, encadenamiento de las cosas y nirvana. El nirvana constituye el estado de éxtasis durante el cual la individualidad y la conciencia de sí mismo se pierden en abismos de completa paz y serenidad espiritual. Esto solo se alcanza después de sucesivas prácticas de control de la voluntad y de la mente, con repulsión de todo aquello que signifique ira, pasión, temor y pecado.