Ramón Menéndez Pidal
Filólogo e historiador
Nació
1869
Murió
1968
Nacionalidad:
española
A este erudito se le considera la figura máxima de la filología española de los tiempos modernos. El núcleo central de sus estudios lo constituyen la formación del idioma y la epopeya.
En su ingente producción sobresalen, entre otros, los siguientes libros: La leyenda de los infantes de Lara, Manual de gramática histórica española, Orígenes del español, Los romances de América y otros estudios, La lengua de Cristóbal Colón y, especialmente, su magistral obra La España del Cid, en la que -como afirma el gran filólogo alemán Karl Vossler-, "se han unido eficazmente el trabajo minucioso sobre los documentos y la comprensión crítica de los grandes problemas, hasta el punto de que viene a modificar el concepto que se tenía acerca de los acontecimientos y esencias de la Edad Media".
Nació en La Coruña, hijo de un magistrado. Durante su infancia la familia vivió en Asturias: "allí se formó su carácter, sereno y rígido, imprescindible para su futura vocación de investigador", dice su biógrafo.
Estudió en Madrid, y fue alumno de Menéndez Pelayo. Obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras en 1892. Su estudio sobre el Poema del Cid mereció en 1895 el premio de la Real Academia Española.
Profesor en la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo, en 1899 obtuvo la cátedra de Filología Románica de la Universidad de Madrid, que conservó hasta su jubilación. Fue elegido miembro de la Real Academia en 1902.
El rey Alfonso XIII, que había sido escogido como árbitro del conflicto limítrofe entre Perú y Ecuador en 1905, nombró a Menéndez Pidal su comisario.
Don Ramón residió algún tiempo en Quito y en Lima, y logró que delegados de ambos países se comprometiesen a retirar las fuerzas armadas que tenían en el alto Amazonas. Después, viajó por varios países suramericanos.
En 1929 escribió una célebre Carta al Dictador General Primo de Rivera, en defensa del fuero de la Universidad. Fundó en 1933 el Instituto de Estudios Clásicos e inició la publicación de la revista Emérita.
"Siendo la perspectiva histórica, tanto en el lenguaje como en la literatura, el principal quehacer de Menéndez Pidal, ni que decir que por fuerza había de ahondar en la historia pública de España y en la privada de los españoles. De esto último hay muchos datos por toda su obra (sobre muebles, armas, vestidos, comidas, viajes, costumbres, etc.). Otros muchos temas de historia tanto peninsular como de la acción de España en América fueron objeto de su intenso y cuidadoso estudio", dice Dámaso Alonso.
Este extraordinario profesor, cuya obra nació de la conjugación del saber erudito y del saber popular, falleció en Madrid. Era doctor honoris causa por las universidades de Tolosa, La Sorbona, Oxford, Tubinga, Lovaina y Bruselas y estaba en posesión de reconocimientos y premios de instituciones culturales de todo el mundo.
Por su ejemplar intensidad y por su siempre fértil producción, su vida constituye por sí misma una época de la cultura histórica española.