Nació
1950
Profesión:
astrofísico
Nacionalidad:
estadounidense
La astrofísica, ciencia a la que ha consagrado sus estudios este excelente profesor de la Universidad de Princeton, es la rama de la astronomía que investiga las características físicas de los cuerpos celestes, principalmente su luminosidad, constitución, masa, tamaño y temperatura.
Se puede decir que dicha ciencia nació cuando Galileo comenzó a observar los astros con un telescopio; a partir de entonces ha progresado constantemente. En la actualidad, en las observaciones astrofísicas se utilizan grandes telescopios fotocaptadores, capaces de concentrar la luz y la temperatura de una estrella o de una nebulosa en un punto reducido del plano focal.
La luz se analiza con varias clases de instrumentos auxiliares como los fotómetros, que miden la brillantez de la luz, los radiómetros, que registran el calor emitido por los cuerpos celestes, y los espectrógrafos, que dispersan los rayos de esa luz en sus longitudes de onda correspondientes para formar el espectro. La astrofísica teórica se ocupa de clasificar los resultados de las observaciones, para deducir de ellas informaciones referentes al origen y evolución de las estrellas, de la Vía Láctea y de las Galaxias.
Hulce nació en Nueva York. Llevó a cabo sus estudios de astrofísica en la Universidad de Massachusetts, institución en la que obtuvo el doctorado en 1975, cuando solamente contaba 25 años. Se trasladó luego al Observatorio Radioastronómico de Charlottesville, y se especializó en el estudio de los plasmas cósmicos.
En 1977 fue nombrado profesor investigador de los laboratorios de observación espacial de la Universidad de Princeton; posteriormente se le escogió como profesor asociado a los Servicios de Estudio de los Reactores Nucleares de la misma institución.
En 1981 comenzó a colaborar con su colega y compatriota Joseph H. Taylor en la investigación de los sistemas binarios espaciales y la naturaleza de los púlsares; el trabajo de ambos tuvo por resultado el descubrimiento de nuevos objetos con un movimiento de rotación que precisaron en 186 revoluciones por segundo, a los que denominaron PSR 1855.
Estas investigaciones han permitido efectuar interpretaciones novedosas en referencia a la naturaleza de los campos de gravitación del Universo, por lo que la Academia de Ciencias de Suecia les otorgó, a ambos, el premio Nobel de Física de 1993.
Los académicos justificaron la decisión exponiendo que los científicos estadounidenses merecían el galardón por sus trabajos sobre los factores que desvelan las causas de las formas espirales de la mayoría de las galaxias, y por las técnicas radioastronómicas empleadas para alcanzar nuevas conclusiones sobre los sistemas binarios, cuyo estudio será trascendente para confirmar o refutar las teorías que intentan explicar el origen y la evolución del universo.