Dr. Gonzalo Vargas Aguilar
Además de constituir un ejemplo magnífico de trabajo constante en beneficio de sus semejantes, el desempeño profesional del doctor Vargas Aguilar marca un hito en la historia de la medicina en Costa Rica. Es él el primer médico especialista en anestesiología que tuvo el país, y el introductor, en 1943, de la primera máquina inductora y monitora de anestesia profunda. En esta forma abrió las puertas a la práctica de cirugía avanzada, pues con anterioridad no era posible realizar en los hospitales nacionales tales intervenciones quirúrgicas. Durante muchos años, la capacidad médica del doctor Vargas Aguilar, unida a su especialización científica, lo convirtieron en el profesional compañero en el quirófano de los grandes cirujanos, como los doctores Vega Rodríguez, Valverde Vega, Marchena Valleriestra, Oreamuno Flores, Hernández Asch, Quirce Morales y muchos otros iniciadores de los grandes avances quirúrgicos que se han logrado en nuestro país.
De cultura polifacética e inquietudes intelectuales muy diversas, el doctor Vargas es amante de la música clásica, de la lectura, de los viajes, de la fotografía. Habla inglés, francés y alemán. En su juventud practicó dos deportes, el beisbol y el tenis, y su interés por ellos se mantiene; ha presidido la Federación Costarricense de Beisbol y como tal asistió a Series Mundiales Amateur y a diversas competencias internacionales, en los años 40 y 50. Faceta importante de su personalidad es su inquietud constante por el bienestar de los animales que lo ha llevado a presidir en algunas ocasiones la respectiva Sociedad Protectora.
Nació en San José, en el hogar de un pequeño comerciante establecido en el barrio Amón. Fue alumno de las escuelas Buenaventura Corrales y Juan Rafael Mora, y en 1924 obtuvo el Bachillerato en el Liceo de Costa Rica. Viajó a Bélgica para estudiar Medicina y cursó la carrera en la Universidad Libre de Bruselas. Forma parte del espléndido grupo de profesionales costarricenses preparado en ese país europeo, que tanto bien intelectual, social y ético ha hecho al desarrollo cultural de nuestro país. Graduado en 1931, se trasladó a Alemania y amplió su preparación científica en Colonia. Regresó a Costa Rica en 1934, y pasó a ejercer su profesión en los cantones alajuelenses de Palmares y San Ramón. En 1936 fue nombrado director del hospital Wílliam Allen de Turrialba.
Durante la Segunda Guerra Mundial viajó a Estados Unidos. En el Memorial S.K. Hospital Center de Nueva York (uno de los más avanzados y famosos centros médicos de aquel país) siguió los cursos para la especialización en anestesiología, y fue alumno del eminente galeno doctor George T. Pack.
De nuevo en Costa Rica, fue durante muchos años Jefe del Servicio de Anestesia del hospital San Juan de Dios; cuando se construyó el hospital México, pasó a ejercer su especialidad en el nuevo centro hospitalario, hasta 1975, fecha en la que se acogió al retiro. Mas, como mantiene un gran interés por la medicina homeopática y la ha estudiado con ahínco y dedicación, continúa atendiendo a sus pacientes diariamente, en su oficina particular, en la ciudad de San José.